Tenemos la suerte de vivir al lado de la explanada donde ponen el mercadillo. Cada sábado, menos en verano, acude puntual Romero el churrero. Ligeros, crujientes… recién hechos son irresistibles. Cuando te quieres dar cuenta te has comido ya cuatro o cinco. Una buena manera de empezar el fin de semana. Un tazón de leche con cacao y unos churros mojados en azúcar.

 

Churros (o porras)