No es la primera vez que preparo lasaña pero sí que es la primera lasaña que no me mira con ojitos tristes. Esta salió rotunda, llena de sabor y ¡sobró para comer otra vez!
Cocemos quince placas de lasaña y las ponemos a secar en un trapo de cocina. Pochamos algo menos de medio puerro con un poco de aceite de oliva. Añadimos dos ajetes tiernos laminados y doramos. Cuando esté hecho añadimos una zanahoria rallada. A continuación freímos 500 gr. de carne picada, al punto de sal y pimienta. Reservamos.
Preparamos una bechamel con aceite, mantequilla, tres cucharadas soperas de harina y leche. Le damos el punto de sal, pimienta y nuez moscada. Doy por hecho que todos sabéis hacer una bechamel, ¿no? Al mismo tiempo preparamos el tomate de la yaya™ con dos latas de tomate troceado.
La carne ya se habrá enfriado así que se añadimos dos o tres cucharadas de tomate de la yaya, 1 lata de paté (unos 80 gramos) y un poco del agua de cocer la pasta. Cogemos una bandeja para horno y empezamos a montar la lasaña. De abajo a arriba, tomate frito, láminas de lasaña, carne, bechamel, láminas de lasaña, carne, jamón de york, láminas de lasaña, tomate y bechamel. Gratinamos con una mezcla de quesos rallados. En este caso tronchón y parmesano.
Hay días en los que quieres pensar. Hay días en los que lo único que quieres hacer es tumbarte en la cama escuchando música deprimente. Pero no puedes. A veces de la desgana sale algo. Salen unas judías realmente ricas y diferentes. Cogemos un solitario bote de judías cocidas. Las lavamos y salteamos en una sartén con dos ajos rallados. Fuera del fuego le añadimos una cucharadita de pimentón. Para darle ánimos las acompañamos con mozzarella fresca, langostinos cocidos y canónigos. Aunque a primera vista no lo parezca son buenos amigos. Terminar con un chorretón de aceite de oliva virgen extra.
Porque muchas veces lo más sencillo es lo mejor. Cogemos dos patatas. Las pelamos, las hacemos cuadraditos y hervimos entre 10 y 12 minutos. Mientras, pelamos una zanahoria y la troceamos fino porque la vamos a comer cruda. Cogemos 25 aceitunas sin hueso y las picamos. Hacemos lo mismo con un puñado de hojas de espinacas -sí, crudas-. Lo mezclamos todo en un bol con mayonesa y una chorrotada (como diría Robin Food) de alioli. Ponemos a punto de sal y servimos acompañado con salmón marinado. Porque es verano, aunque no se note. Y tenemos ganas de fiesta y de volver a bañarnos en el mar.
A veces hay cosas que pueden parecer obvias pero no siempre lo son. Un día te das cuentas y piensas “¿Cómo no se me habrá ocurrido antes?”. Por eso quiero compartir este truco. Primero marinas es salmón. Yo lo dejo 24 horas en el frigorífico bien cubierto de sal y azúcar (en la proporción de 1 parte de azúcar por 2 partes de sal gorda). Se le puede añadir eneldo, tomillo, ralladura de limón… al gusto de cada uno. Mejor taparlo con papel film para que no coja sabores extraños.
Pasadas las 24 horas sacamos de la salazón, enjuagamos bajo el grifo y secamos. Y, ahora viene el truco, hacemos porciones y congelamos. De esta manera nos dura mucho más tiempo, no necesitamos meterlo en aceite, y lo vamos descongelando según nos haga falta. Puede parecer tonto pero hasta hace poco no he empezado a hacerlo y es realmente cómodo. Probadlo.
La salsa holandesa es el complemento ideal del bizcocho financiere. ¿Por qué? Pues porque así aprovechamos las cuatro yemas que tenemos dando vueltas en la nevera. Primero tenemos que clarificar la mantequilla. La derretimos a fuego bajo y le quitamos la espuma. En este video nos lo explican detenidamente:
Ponemos al baño maría un bol en el que iremos batiendo las cuatro yemas, el zumo de media limón, una pizca de sal y un chorrete de un buen vino blanco. No debemos dejar de batir en ningún momento. Cuando vaya ligando añadimos poco a poco la mantequilla rectificada. Seguimos batiendo, y añadiendo mantequilla, hasta que consigamos una textura untuosa.
Nosotros utilizamos esta salsa para acompañar unas falsas patatas asadas (hechas en el microondas, vaya) y una dorada a la plancha. Tiene multitud de aplicaciones. Es una salsa suave, densa, con un sabor cítrico. Probad y me contáis.
Odio ver cómo nos manipulan los supermercados y grandes superficies. Cómo intentan conducir nuestros hábitos de consumo. Envases individuales, envases familiares. Compra cuatro y ahorra cinco céntimos. Genial. Gracias, por pensa en mí. Espera. No están pensando en mí. Ni en mi economía. Ni en mi bienestar. Están pensando en ellos. En vender más. En ganar más. Mi supermercado más cercano es Mercadona pero cada vez compro más en Lidl y Día.
¿A qué viene todo esto? Hace tres años Mercadona empezó a vender la mantequilla en dos paquetitos de 125 gr. en vez de uno de 250. Me pareció tan estúpido que desde entonces la he comprado en otro supermercado. Hace unos días necesitaba mantequilla y no podía permitirme perder tiempo. Fui a Mercadona a comprarla y vi, complacido, que habían vuelto a venderla en un único paquete de 250 gr.
Últimamente me he aficionado a cocinar viendo Robin Food en la cocina. David de Jorge es un gran cocinero al que da gusto oir hablar, todo lo contrario que Martín Berasategui, con quién hizo este bizcocho en su programa. Es una receta sabrosa y contundente. Te suben las calorías y el colesterol sólo de decir la palabra “financiere”.
Vamos a necesitar: 300 gr. de azúcar glass, 125 gr. de almendra molida, 90 gr. de harina de trigo, 200 gr. de mantequilla y 5 claras de huevos.
Ponemos, a fuego bajo, en un cazo la mantequilla hasta que coja color tostado. Tamizamos el azúcar, la almendra molida y la harina. Mezclamos estos tres ingredientes con las claras ligeramente batidas (apenas treinta segundo con unas varillas). Una vez mezclado vamos incorporando poco a poco la mantequilla. Dejamos que repose la masa en el frigorífico de 8 a 10 horas. Pasado este tiempo horneamos a 200 grados durante 20 minutos. Yo lo hice en moldes pequeños encamisados (me encanta esta expresión , o sea forrados de papel para horno.
En este ajetreado mes de mayo hemos celebrado dos aniversarios. Dr. Muerte se come el mundo ha cumplido cinco años. En este tiempo ha pasado de blogspot a un dominio propio, he publicado un montón de recetas, he hecho fotos, lo he abandonado, lo he vuelto a retomar. Es difícil saber qué pasará en el futuro pero no creo que lo deje nunca. Me gusta cocinar, me gusta hacer fotos, me gusta escribir, me gusta internet… Paco necesita al Dr. Muerte.
El segundo ha sido nuestro aniversario de boda. Diez años merecían una celebración especial. Le debo a Juli un viaje a París. Me temo que de momento no va a ser posible. Espero que no nos pase como a Ellie y Carl. Ya que no te podía llevar a Paris, traje Paris a casa.
Puse sobre la mesa a la Torre Eiffel, música francesa, quesos, foie, vino… Preparé una ensalada templada de queso brie y bacon. Hice el bacon en el microondas, entre dos trozos de papel de cocina, hasta que estuvo crujiente. Doré el queso con el soplete de cocina. Puse un lecho de lechuga hoja de roble en plato grandote. Encima, el bacon y el queso. Aliñado con una vinagreta de mostaza, aceite, ajo, romero y un chorrete de brandy Napoleón.
Como plato principal tomamos pechuga de pato a la plancha. Acompañada de patatas confitadas en grasa de pato y salsa de frutos rojos. Terminamos con unos bombones y muy pocas ganas de irnos a trabajar.
Otra receta fácilona de pasta. Para cuatro melindres hervimos 250 gr. de espaguetis según las indicaciones del paquete. Mientras, preparamos la salsa. Ponemos en un cazo 50 gr. de mantequilla con la ralladura y el zumo de un limón. Le damos un hervor ligero y agregamos 200 ml. de nata. Dejamos que reduzca un poco. Para terminar le echamos un chorrete de martini, sal y pimienta. Para matizar el ácido del limón lo azucaramos a nuestro gusto. A mí, particularmente, me gusta que sea dulzona. Como un sugus de limón.
¡Vaya! Ha pasado un montón de tiempo desde que puse mi última receta. No es que no haya cocinado en este tiempo ni mucho menos. Como prueba os traigo un plato de pasta sencillo y rico. Compré unos pappardelle (unos tallarines planos y anchos) en el lidl que usé aquí. Además necesitaremos 150 gr. de mantequilla, 8 hojas de hierbabuena, unas migas de pan, anchoas y queso parmesano.
Cocemos la pasta según las indicaciones del envase. Batimos la mantequilla con la hierbabuena hasta que se integren bien todas las hojas. En una sartén pequeña sofreímos las migas de pan con un chorrete de un buen aceite de oliva. Escurrimos la pasta y salteamos con la mantequilla de hierbabuena. Preparamos los platos poniendo primero los pappardelle, después las migas y terminamos con unas anchoas y unas lascas de parmesano. Ya está. Probadlo, en quince minutos tendréis una comida bien buena.