Archivo de la Categoría Curiosidades

Simone, eres mi madre cocinera. Mamá me ha enseñado el amor por la cocina, por las cosas bien hechas. El olor del bizcocho de naranja y de la tabla de plancha van parejos en mi memoria. Mi hermana siempre llama a madre, Paquita, cuando tiene alguna duda. Yo, como soy "así" acudo a tí. Mi libro de "Mil ochenta recetas de cocina" me lo regaló mi madre cuando me fui a vivir solo. Al hacerlo era como darme un trocito de ella. Era como decirme "No me puedo ir contigo, pero te doy este libro para cuidarte bien". Con él aprendí a hacer mis primeras tortitas con las que he conquistado tantos corazones, los crepes que tantas veces nos han alimentado en las tardes de ensayos y grabaciones. Y esa tarta de queso con glaseado de astrogirl que me valió el amor de una fan de las Vainica Doble (y a la postre se convertiría en madre de mis hijos). Como las madres verdaderas, solo me has dado buenos consejos. Me has enseñado a cocer las gambas, a hacer lentejas o unas rodajas de merluza en salsa verde. Gracias, Simone, y un besete allá donde estés.

1080

Supongo que lo que tenemos en la nevera es, en gran medida, lo que tiene la mayoría de la gente. Productos básicos como leche, mantequilla, mermeladas, embutidos, distintos tipos de quesos, yogures, refrescos, fruta y verduras. Imprescindibles son, aparte de lo mencionado, salsa de soja, sirope de fresa (absolutamente necesario para tomar unas tortitas con nata), dulce de leche, ketchup heinz, anchoas y tomates confitados. De vez en cuando hay alguna botella de vino o de cava, alguna cerveza especial, salsas de uso esporádico… ¡Ah! ahora tenemos jengibre fresco que nos encanta. Por cierto, ¿qué hay en tu nevera?

¿Qué hay en tu nevera?

De pequeño tenía unos cromos en dos colores que vistos con las gafas adecuadas tomaban volumen. Bueno, algo así. En realidad eramos pequeños e impresionables. Se trataban de dibujos impresos en dos tintas que daban la sensación de movimiento.

Cocina 3D

Cuando hace unos días vi un sencillo tutorial para hacer fotos estereoscópicas me picó la curiosidad. Así que me puse manos a la obra. Fue muy fácil. Cogí dos pimientos rojos, dos calabacines, una berenjena, una cebolla y un tomate. Les di una friega de aceite de oliva y los puse en la bandeja del horno. Alrededor de una hora a temperatura media.

Las gafas del jefe de cocina

Una vez que está hecho se deja enfriar. Se pelan, trocean y salan. Se añade aceite y una ramita de romero. Mejor dejarlo macerar y comer al día siguiente.

La semana pasada me regalaron un plan perfecto. Un plan pequeño y rápido. En dos horas llegaría a la felicidad. Y así lo hicimos. Yo me encargué de buscar canguro. No fue difícil (¡Gracias!). Ella se encargó de todo lo demás.

Cena en Vips

Salimos el domingo por la tarde, después de comer. El tráfico se fue haciendo más denso según nos acercábamos a la ciudad. Doscientos kilómetros, sin problemas. Nos reunimos todos y nos decidimos por algo sin complicaciones. Tomamos unos sandwiches y unas cocacolas en Vips. Charlamos. Es la hora.

Rave, Rave

Esta sala no la conozco. No es de extrañar. Hace taaanto que no vamos a un concierto chulo… Estamos dentro. No hay demasiada gente. Avanzamos. ¡Hasta primera fila! Mmm… parece que no hay teloneros. Mejor.

Son las diez. ¿Qué hace ese hombre con un papelito en la mano? Sune se ha quedado sin voz. Nos tememos lo peor. Aún así habrá concierto. Sharin cantará todas las canciones. Gracias. Muchas gracias.

The Raveonettes

Lo que siguió fue una hora y cuarto de canciones perfectas cantadas por una replicante inexpresiva vestida de nochevieja. Una combinación ideal de melodía y ruido. Cuánto recuerda él a los hermanos Reid. Dos guitarras, un batería (superchulo) y algunas cosas pregrabadas. Entre medias dejaron caer una versión de “French disko” de Stereolab. ¿Es esto es cielo? Sí, esto es lo que habían prometido. Esto es la felicidad.

Las canciones

¿Quieres ver más fotos? También hay vídeos.

Este último jueves fue Jueves Lardero. Ese día los Juanes dan la bienvenida al carnaval y es tradicional ir al campo a comer o merendar. Esta vez nos invitaron a comer en una casa a unos kilómetros del pueblo. Cuando salí de trabajar y llegar allí ya estaba bien entrada la comida. Aún así llegúe a tiempo de probar la caldereta y las habichuelas, hechas en barro al fuego lento de la leña. Y los postres… Pasteles, fresas, tarta de queso, flan de natillas, flan de huevo. Pura gula.

Fresas

Después nos fuimos al campo de otros amigos. Todavía quedaba tarde y sol. Y queríamos bajar los postres. Estuvimos paseando hasta que el sol empezó a esconderse y nos refugiamos en su casa de Las Ventas. Al calor de la estufa de tarugos probamos (¡por fin!) el queso Stilton. Acompañado por una copita de Oporto. Este queso es muy conocido en casa por dar nombre al inquieto Geronimo Stilton. Intrépido roedor protagonista de una treintena de libros (todos ellos avidamente devorados por nuestra ratita de biblioteca). Este año nos quedamos sin comernos la mona. Otra vez será.

En el campo

¿Quieres ver más fotos del jueves lardero?

Esta no es una lista con lo mejor del año. Es un recordatorio de momentos que, pasado un tiempo y volviendo la vista atrás, no quiero olvidar. Mi memoria es frágil. Lo mejor, lo más importante ha sido salir de ese gris despacho. Ahora no tengo ninguno. Ni falta que hace.

Amy, la biblio, los Raveonettes, las bases de pizza fresca, las paellas al aire libre, la lumix, Dexter, terminar de pagar el coche, el microplane, la visita de Gómez Cerdá, las vacaciones en Barcelona, Marina cumpliendo diez años, Amélie Nothombe, las agujetas del Wii sports, la navidad en Londres, ganar un Cooking Mama, la estufa de leña, las castañas asadas, los bizcochos, el pescado almendrado de la abuela…

Esta semana hemos estado de cumpleaños. Han sido tres días intensos de celebraciones. El lunes llevamos unos bocadillitos a la clase de Pablo y por la tarde vino la familia. El martes Marina llevó unas, ya clásicas, magdalenas con chocolate al cole y se nos fastidió la fiesta. Pensábamos celebrarlo al aire libre para que los críos pudiesen corretear y estar a gusto pero el día empezó lloviendo (…y terminó diluviando).

Cinco años
Estuvimos viendo la posibilidad de celebrarlo fuera de casa, bien en el Pikiki, el Family Rock o Telepizza. Estaba todo ocupado. Yo siempre he preferido celebrarlo en casa pero era una solución de emergencia. Estos sitios me parecen demasiado asépticos, aparte de que pagar entre 6 y 7 euros por un menú infantil es demasiado. Los críos no comen nada esos días y la comida que ponen en esos sitios tampoco es muy apetecible. Nosotros vamos a muchas celebraciones de estas. Cada vez nos estamos volviendo más tontos.

Pues sí, voy a hablar de mí. Ya me sorprendió ver que Alex había puesto un enlace en su fotolog y ahora que he quedado atónito al encontrarme otro enlace en BocaDorada. Un sitio que me encanta, con un diseño sencillo y bonito. Donde muestran recetas suyas, hablan de sitios donde comer… un sitio muy, muy agradable y que visito casi a diario. En fin, tendré que empezar a tomarme más en serio a mí mismo y actualizar más a menudo. Prometo intentarlo.

Uno de los nuevos programas de televisión que solemos seguir es ¡Oído cocina! en Cuatro. Es una especie de Gran Hermano con excluidos sociales que ven en este programa una posibilidad de escapar de su deprimente vida. Los resúmenes se centran excesivamente, para mi gusto, en los malos rallos que hay entre los participantes. No se ve mucho de las clases y las practicas pero de vez en cuando se saca algo en claro. Mi profesor favorito es Sergio, el cocinero de gafas. Luego está el jefe de sala, algo estirada, Jesús, el repostero, un trabajador social y el “director”, Diego, simpático y modernillo.

En Cuatro hay otro programas, “Todos contra el chef”, que apenas he visto pero parece interesante. Al menos aquí ves como cocinan.

Me encanta este hombre. Con esa pinta de científico loco. De su Bulli-Taller ha sacado el huevo frito perfecto, veamos…

Ingredientes: 2 huevos, aceite de oliva, sal.

Preparación:

  1. A uno de los huevos le quito la yema y frío sólo la clara en una sartén con le suficiente aceite de oliva como para que no toque el fondo y se pegue. La dejo que fría bien hasta que queden puntillitas
  2. “La pongo sobre un plato y ahora hago lo contrario con el otro huevo: le quito la clara y frío sólo la yema, pero muy poquito, sólo lo justo para que coja color”.
  3. “Esta yema la coloco sobre la clara anterior y así consigo el huevo frito soñado por muchos”

Una idea tan sencilla que parece tonta. Aquí tenemos el huevo frito de-/re-construido.

[X] Cerrar
Vía E-mail