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Macarrones comunistas

Pablo quiere macarrones pero no los puedo como a él le gustan.
Juli ha descongelado dos rojadas de pescado.

Me voy a Mercadona a hacer la compra. Me traigo a caso unos penne nero di sepia. En la despensa encuentro unos pocos macarrones de harina de arroz. Haré los dos tipos. He visto al Robin Food hacer unos canelones, pero no puedo hacer la salsa boloñesa. Los haré con verdura. Cebolla, pimiento, calabacín y berenjena. Preparo el tomate de la yaya mientras se cuece la pasta.

Ya tengo los macarrones cocidos. Sofrío la cebolla. Luego el pimiento. Que se haga, sin prisa. Echo el calabacín y la berenjena en daditos. Ahora preparo la bechamel, con leche y caldo de pescado. Mejor que no quede muy espesa. Rallamos un poco de nuez moscada y le damos el punto de sal. Preparamos la fuente para hornear.

Base de tomate de la yaya, macarrones, verdura salteada, pescado a la plancha desmenuzado, bechamel y terminamos con queso rallado. Gratinamos y bon profit!

Tosta de judias verdes y salmón gratinada

El martes tocaban judías verdes, que llevaban en la nevera unos días y se iban a poner malas. A ver qué hacemos. A repasar los libros de cocina. Nada. Habrá que ampliar la búsqueda. Nos vamos a internet. Nada. Por el camino algo va tomando forma. Aún no sé de donde sale ni adonde va. Pelos las judías y las cuezo veinticinco minutos en agua con sal. Eran un poco recias, por eso las dejo un poco más tiempo del habitual.

Vaya, también hay una bandeja de setas a la que hay que dar salida. ¿Y qué hago con esto? ¿Las hago al horno? No me vale. Tiene que ser algo diferente. Las corto en juliana fina y las salteo con dos dientes de ajo rallados (ya NO pico el ajo, lo rallo, más rápido, se siente y no se ve ). Aún no sé cómo lo voy a hacer. Me viene a la cabeza el crepe de setas con crema de brié. No tengo el queso. Ni el tiempo para hacer crepes. Pero tengo tortillas de maiz y un aro nuevo de acero para emplatar. Ya está. Timbal de setas con queso tierno. Por cierto, las setas se están pegando a la sartén, poniéndose marrones y sabrosas. No tengo vino blanco blanco. Le echo dos chorretes de martini bianco y las termino de saltear.

Las judias. Las voy a trocear más pequeñas y las aliño. Pico fino un trozo de cebolla, le rallo la cáscara de medio limón y le añado un poco de aceite buenaco. Corrijo la sal. ¡Buenísimas! Tengo salmón marinado y un queso potente. Lo puedo gratinar. ¿Y de base? Buaaa, unas tostadas de pan-pan. Dicho y hecho. Lo montamos poniendo (de abajo hacia arriba) el pan tostado, las judias verdes aliñadas, el salmón marinado y el queso. Horno fuerte y gratinados con el grill.

Para terminar preparamos el timbal. Con ayuda del aro de emplatar cortamos las tortillas  en círculos. Necesitaremos dos por pieza. En el plato montamos tortilla, setas, queso y tortilla. Calentamos treinta segundos en el microondas y acompañamos con la tosta de judías verdes.

Romanesco grillado con salsa de yogur

Esta semana me he propuesto hacer una receta NUEVA cada día. Me lo estoy pasando genial. Te obliga a dejar la rutina, dejar el piloto automático y recuperar la diversión.

El lunes hice una receta de Jamie. Como siempre, a mi manera. Cambié el brócoli (que no tenían en el mercado) por romanesco. Qué bonito es. Fue muy sencilla. Compré dos piezas porque eran pequeños. Se trocean y se hierven 4 minutos en agua con sal. Se escurre y se gratina, con el grill a tope, echándole un chorrete de aceite buenaco. En un mortero se majan unos cominos y, con un yogur, se prepara la salsa. Se puede añadir anís en grano, canela, curry… Al gusto. Para que quede más clara podemos incorporar un poco de leche.

En casa ya es tradición hacer invitaciones especiales y tartas personalizadas. Con temas como Los Increíbles, Charlie y la fábrica de chocolate, Spiderman, Keroro… Este año ha sido el de Phineas y Ferb y de Charuca . Os voy a explicar cómo hice la tarta charuquil. Vamos a necesitar:

  • Para el bizcocho:150 gr. de harina, 150 gr. de azúcar y 5 huevos
  • Para la decoración y el relleno: 500 gr. de nata montada, mermelada de fresa, sirope de fresa, una tableta de chocolate, nocilla y un trocito de papel vegetal o de hornear.

Primero vamos a preparar los bizcochos. Separamos las yemas. Batimos las cinco claras a punto de nieve. Una vez estén bien firmes las reservamos. Batimos las cinco yemas con los 150 gr. de azúcar (mejor no hacerlo de una vez) hasta que estén blanquecinas y espumosas. Vamos añadiendo la harina, tamizada, a las yemas poco a poco. Cuando tengamos una mezcla homogénea es el momento de juntarlo con las claras a punto de nieve. Mezclamos con una cuchara de madera, moviendo de abajo hacia arriba. Forramos una bandeja de horno, de unos 30 cm. de largo, con papel de hornear y echamos la mitad de la mezcla. Se cuece durante 20 ó 25 minutos a 180 grados. Repetimos la operación para obtener dos bizcochos iguales.

Tarta charuquil

Una vez que se enfríen podemos recortarlos con la plantilla que hemos preparado antes. Para el relleno batimos 200 gr. de nata montada con un chorrete de sirope de fresa. Lo extendemos sobre uno de los bizcochos y ponemos por encima una capa de mermelada de fresas.

Tarta charuquil

Colocamos el otro bizcocho encima. Aplicamos una capa de nata hasta la zona de las orejas, donde irá una mezcla de nata con nocilla. Hacemos los ojos recortando la tableta de chocolate, con la ayuda de un vaso que tenga un diámetro que nos venga bien. Con la manga pastelera hacemos los mofletes y el lazo. La nariz está hecha con papel vegetal sobre el que hemos puesto una capa de chocolate fundido. Una vez que esté frío se recorta con unas tijeras.

Tarta charuquil

¡Ya está lista! No es complicado pero sí laborioso. Ahora sólo falta recoger la cocina .

Bizcocho de garbanzo

Fácil, rápido y rico. Es el clásico bizcocho hecho con la medida de un yogur. Batimos muy bien con las varillas los tres huevos enteros con las dos medidas de azúcar. Añadimos una medida de aceite, una medida de harina de trigo, dos medidas de harina de garbanzo, un sobre de levadura, dos cucharaditas de semillas de amapola y otra de sesamo negro. Lo metemos en un molde enharinado y lo horneamos con amor. Perfecto para los desayunos invernales

Para que no os pase como a mí en muchas ocasiones. Antes de empezar a cocinar necesitaréis tener en casa: 250 gr. de gambón, 500 gr. de merluza, 15 placas de canelones, azafrán, caldo de gambón y merluza, cebolla, martini, pimentón, mantequilla y harina.

Empezamos cociendo los canelones durante 10 minutos en abundante agua. Una vez estén los sacamos con cuidado de que no se rompan y los ponemos sobre un paño.

Canelones de merluza y gambón

Pelamos el gambón y troceamos las colas. En una cacerola salteamos las cabezas y las cáscaras del gambón con un chorrete de aceite de oliva. Añadimos la cola, las espinas de la merluza y agua para hacer el caldo de pescado.
Troceamos la cola de merluza y la hacemos a la plancha. Mejor que quede poco hecha. Se reserva. En la misma sartén que hemos utilizado sofreímos la cebolla (pequeña y morada) a fuego lento. Cuando esté dorada y blandita echamos gambón y subimos el fuego. Luego añadimos la merluza desespinada y desmenuzada, unas hebras de azafrán y un chorrete de martini. Salteamos y reservamos. Cuando se enfríe un poco podemos empezar a rellenar los canelones.

Canelones de merluza y gambón

Mientras se enfría el relleno vamos a hacer la velouté. Ponemos mantequilla (tres “cuchilladas”) en un cazo a fuego bajo, al mínimo, cuando se haya derretido completamente añadimos dos cucharadas de harina. Desleímos y dejamos que se dore. Vamos añadiendo poco a poco el caldo de pescado y gambón (unos 400 ml.) hasta que tenga una consistencia de natillas espesas. Para que quede más fina podemos pasarla por la batidora.
Ya falta poco. En una fuente ponemos una capa de tomate frito casero, los canelones y encima la velouté. Gratinamos con unos montoncitos de mantequilla. Y nos preparamos para degustar el plato improvisado más delicioso que he hecho nunca. Una receta capaz de conquistar al mismísimo Anton Ego.

Canelones de merluza y gambón

Duro por fuera y blandito por dentro así es este bizcocho. Con el alma negra como el chocolate del que está hecho.

Bizcocho Clint Eastwood

Necesitaremos 4 huevos, 250 gr. de chocolate (negro o con leche, depende de si eres un tipo duro), 200 gr. de azúcar, 400 gr. de harina, 150 gr. de mantequilla y dos cucharaditas de levadura en polvo.

Fundimos el chocolate y la mantequilla. Al baño maría o en el microondas. Dejamos enfriar. Mientras batimos los huevos con el azúcar, hasta que estén bien espumosos. Se añade, poco a poco, la harina y la levadura. Mezclamos con el chocolate. Horneamos a 200º durante 25 minutos. Rápido y sencillo.

Dirty Harry – Cinematic Spot from finemotionvision on Vimeo .

El shortbread es una elaboración a medio camino entre un bizcocho y una galleta. Se le puede dar diferentes formas. Sus ingredientes son 250 gr. de mantequilla, 125 gr. de azúcar glass, 250 gr. de harina de trigo y 150 gr. de harina de maíz. Como podéis ver es una receta altamente energética. Según Jamie Oliver éste es “The best shortbread in the world”, al menos así lo llama en su libro“Cook with Jamie”.

Shortbread

Vais a ver lo sencillo que es. Batimos la mantequilla (que estará a temperatura ambiente) con el azúcar. Luego vamos añadiendo poco a poco las harinas, previamente tamizadas. Llegará un momento que para seguir mezclando la masa tendremos que usar las manos. Una vez que la tenemos lista enharinamos una bandeja de horno y pasamos ahí la masa. Alisamos hasta que quede a una altura de unos dos centímetros. Horneamos a 150 grados durante 50 minutos.

Shortbread

Estando todavía un poco caliente lo cortamos y espolvoreamos con azúcar glass. ¿Será éste el sabor de Glasgow? Ya queda poco para saberlo…

Alguna de las veces que hemos ido a ver a nuestros amigos que viven en Murcia nos han hecho caldero. Un plato de arroz y pescado, fácil de preparar pero muy rico. También lo hemos probado en La Tana, el restaurante del padre de las Hello Cuca.

Vamos a necesitar una dorada abierta y sin espinas, un tomate maduro, dos dientes de ajo, 200 gr. de arroz y un par de cucharaditas de pimentón del bueno.  ¡Ah! y caldo de pescado. Lo podemos preparar con lo que desechamos de la dorada o tenerlo ya preparado de antemano.

Caldero

En la cacerola donde vayamos a hacer el arroz echamos un chorrete de aceite de oliva y ponemos a calentar. Ahí hacemos, vuelta y vuelta, los lomos de pescado. Una vez hechos reservamos. Añadimos más aceite si es necesario y doramos los ajos que habremos cortado bien pequeño (yo lo suelo rallar). Cuando esté listo añadimos el pimentón y lo sofreímos. Sólo un par de vueltas para que no coja mal saber. Ahora es el turno del tomate, que habremos rallado. Lo mareamos un poco y añadimos el arroz. Después de muchos desvelos y disgustos he llegado a la cantidad justa para nosotros. 50 gramos por persona. Ponemos a hervir el arroz con el caldo de pescado (hará falta casi un litro). Éste no es un arroz seco, si no más bien caldoso. Lo servimos con el pescado y una cucharadita de alioli. Probadlo, ya veréis qué facil y rico queda.

Hay veces que lo tienes todo planificado y sabes exactamente lo que vas a hacer, cómo hacerlo. Otras, simplemente, improvisas y te dejas llevar. Quería hacer algo rápido y sin complicaciones. Saqué el salmón marinado y la crema de alcachofas que teníamos en la nevera, partí unas nueces. Preparé 200 gr. de cuscús rápido y nos sentamos a comer.

Cuscús improvisado

La sorpresa llegó cuando empezamos a mezclar los ingredientes. La crema de alcachofas de Garbancita estaba deliciosa. Con su intenso sabor a parmesano y ajo. Y todo empezó a cuadrar. Cuscús, salmón, alcachofas, nueces y una cucharadita de olivada. Delicioso.

Para hacer la crema necesitamos: 200 gr. de alcachofas en conserva (un bote de los pequeños), 20 gr. de queso parmesano rallado, 1 diente de ajo, aceite de oliva, el zumo de medio limón y sal. Se tritura y listo.

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