Archivo de la Categoría Hecho en casa

Vale, así dicho no parece gran cosa. Cada vez tiendo a hacer las cosas más sencillas. Lo importante son los ingredientes. Si un pescado está fresco no te tienes que preocupar de nada más.

Tenemos una cola de merluza desespinada y ocho langostinos crudos. Con los restos de merluza (espina y cabeza) y las cáscaras de los langostinos hacemos un caldito. En una sartén pequeña salteamos las cabezas de los langostinos con un chorrete de aceite. Vuelta y vuelta. Nos protegemos el índice y el pulgar con papel de aluminio y les sacamos toda la esencia. Tamizamos este jugo y ponemos a punto de sal y aceite. Lo reservamos.

Merluza a la plancha

Mientras se hace la merluza a la plancha salteamos los langostinos, aderezados con un poquito de nuez moscada molida. Es muy importante que quede todo en su punto. Me gusta dejarlo, si acaso, ligeramente crudo por dentro. A la hora de servir (medio lomo de merluza planchado, regado con la esencia de langostinos y acompañado por los cuerpos de éstos) el plato quedó un poco huérfano. Faltaban unas verduritas salteadas. La mañana ya no daba más de sí.

No es muy usual encontrar un melón dulce en esta época del año. Este nos lo regalaron unos amigos que tienen campo. Después de probarlo decidimos hacer una ensalada diferente. Melón, queso de cabra, romero, nuez moscada, aceite y ralladura de jamón serrano. Teníamos una punta de jamón serrano muy curado y decidimos pasarlo por el microplane a ver qué pasaba. ¡Buení­simo!.

Ensalada de melón

En casa cocino yo. Monopolizo la cocina. Pero a veces hay que dar un paso atrás y dejar a otros que también disfrutan haciéndolo. Gusta que te cuiden y te mimen. Ayer fue un día de esos. Me hicieron un plato de pasta rico. Con secreto de cerdo salteado, tomates confitados, romero ruidereño y amor. Mucho amor.

Espaguetis con secreto

Hoy de postre teníamos natillas. Para darle un toque de sabor a estas natillas vulgaris (aka Hacendado) de vainilla le hemos añadido, a cada una por separado:

Dulce de leche. Muy bueno, pero se queda en grumitos.

Sirope de fresa. Buenísimo, se disuelve muy bien.

Sirope de chocolate. No me ha gustado, quizás sea el sirope pero tenía un sabor raro.

El otro día, después de que llegara la paz y el silencio a casa, me apetecía preparar algo sabroso y ligero de cena. Una ensalada con media bolsa de lechugas variadas, puesta como base en un plato ancho y hondo. Después troceé dos aguacates, los puse encima de la lechuga, les exprimí medio limón y añadí un poco de sal gruesa. Abrimos una generosa lata de bonito Ortíz en escabeche. Nos encanta este bonito con sus lomos tersos y sabor suave. Para crear un contrapunto de sabor añadí unas anchoas. Y terminé con unas hojitas de menta fresca y un buen chorrete de aceite de oliva. Estoy muy contento con mi macetita de menta que no para de crecer, el cebollino, sin embargo, está un poco mustio. Qué buena estaba! El limón y la menta hacen una pareja deliciosa.

Esta me encanta. Es sencilla y resultona. Tenemos que buscar un queso que tenga sabor pero no se rompa al cortar, como, por ejemplo, el Idiazabal. Pelamos las gambas (si son pequeñitas no pasa nada) y las salteamos con ajo picado muy menudo. Mejor que queden poco hechas. Hacemos unos triangulitos de queso y ponemos encima unas gambas. Añadimos unas escamas de sal Maldon y unas gotitas de aceite de oliva. Con el calor de las gambas el queso se entibia consiguiendo así que se fundan los sabores de los dos ingredientes.

Cortamos los tomates en rodajas muy finitas. Cortamos el atún (un buen lomo de atún en aceite de oliva) en láminas finas. Cortamos la mozzarella en láminas finas. Vamos poniendo una rodaja de tomate (con un poquito de sal), unas láminas de atún, otra rodaja de tomate (con otro poquito de sal), unas láminas de mozzarella (con unas gotitas de aceite de oliva) y… repetimos. Coronamos con un poco de orégano y aceite de oliva con aceitunas negras.


Me encanta el cuscus. Desgraciadamente soy el único en casa al que le gusta así que no lo hago muy a menudo. La primera vez que lo probé fue en un vegetariano de Chueca, Chez Pomme. Desde entonces he ido perfeccionando la receta hasta hacerla completamente a mi gusto. Un plato que me chifla.

Normalmente lo hago cuando tenemos garbanzos que han sobrado del cocido. Primero preparamos las verduras. Me gusta con zanahoria, calabacín, puerro, col, cebolla y un poquito de pimiento. Todo cortado muy finito y salteado a fuego vivo con un chorrete de nuestra salsa de soja de confianza.

Preparamos el cuscus siguiendo las instrucciones que nos den en el envase. Para el que yo uso hay que utilizar la misma cantidad de agua que de cuscus. Para una ración generosa para una persona son 125 gr. de cuscus y 125 ml. de agua. El agua se lleva a ebullición y se aparta. Se echa el cuscus y se deja reposar unos minutos. Cuando ha absorbido toda el agua le añadimos un poquito de mantequilla y removemos. Ya está listo.

Por ultimo salteamos los garbanzos con un poquito de salsa de soja y emplatamos. Enmedio ponemos una montañita de cuscus de lado a lado del plato. A un lado ponemos las verduritas y al otro las garbanzos. Finalizamos bañando el cuscus con abundante salsa de soja.

No sé como no había hablado antes de esto. Algo que llevo haciendo tanto tiempo que ya soy un especialista. Tortitas con nata. Las han probado todos mis amigos aunque la más apasionada fan de mis tortitas es mi Juli… y mis nenes.

Este fin de semana Pablo y Marina vieron un episodio de Chip y Chop en el que Donald prepara tortitas para desayunar y desde entonces tenían ganas de que se las hiciera. Algo parecido pasa con Charlie y la fabrica de chocolate. No pueden verla sin sentir unas ganas irrefrenables de comer chocolate. La receta es de ese libro imprescindible que es 1080 recetas de cocina, de Simone Ortega. Se hacen con:
2 huevos
200 gr. de harina
1 vaso de leche fria
1 chorrete de aceite
1 cucharadita de azúcar
1 sobre de levadura

Echamos todos los ingredientes en una jarra y batimos. Es posible que tengamos que añadir un poco de leche si queda muy espesa. La textura debe ser como unas natillas. De tal manera que al echar la masa a la sartén pueda correr un poquito pero no tanto como los crepes. Con estas cantidades salen entre 15 y 20 tortitas.

Si queremos que tengan una textura lisa NO debemos echar mantequilla ni aceite a la sartén. Salen más bonitas, lisas y doradas. Otra opción es añadir una cucharadita de azúcar a la sartén para caramelizarla, al estilo Vips.

A mí como más me gustan es con nata (montada en casa, bien azucarada) y sirope de fresa. También están riquísimas con mermelada de mora, nutella, dulce de leche…

Aquí los llaman collejas. Para mí las collejas son los pescozones que te daban en el colegio, es lo que tiene ser de fuera. De cualquier manera me encantan los canónigos. Teníamos una bolsa abierta así que ayer nos hicimos para cenar una ensalada.

Cogimos los canónigos y le fuimos añadiendo ingredientes. Abundante sésamo, cebollino picado, sal, pimienta, canela molida (sí, teníamos el día inspirado), trocitos de queso de oveja curado, nueces, alga nori, mazorquitas de maiz, aceite y un chorrete de salsa de soja.

Parece que en verano apete comer más ensaladas, ¿no? Yo últimamente las tomo más a menudo. Y una cosa más… He descubierto el paté de pimiento. Si echas unas cucharaditas al aliño tendrás una ensalada deliciosa.

[X] Cerrar
Vía E-mail