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Supongo que lo que tenemos en la nevera es, en gran medida, lo que tiene la mayoría de la gente. Productos básicos como leche, mantequilla, mermeladas, embutidos, distintos tipos de quesos, yogures, refrescos, fruta y verduras. Imprescindibles son, aparte de lo mencionado, salsa de soja, sirope de fresa (absolutamente necesario para tomar unas tortitas con nata), dulce de leche, ketchup heinz, anchoas y tomates confitados. De vez en cuando hay alguna botella de vino o de cava, alguna cerveza especial, salsas de uso esporádico… ¡Ah! ahora tenemos jengibre fresco que nos encanta. Por cierto, ¿qué hay en tu nevera?

¿Qué hay en tu nevera?

En el hotel nos daban lo que llaman desayuno continental (nombre que me recuerda a Chico y Chica). Zumos, leche, café, bollería, cereales, fruta… Pero lo típico es el English breakfast (desayuno inglés) que consiste en unas tiras de beicon, un huevo frito, una salchica, beans y pan de molde bien untado en mantequilla. Un almuerzo bien recio. Nosotros nos lo tomamos como comida en un sitio que lo servía durante todo el día. Hambrientos, cansados de deambular con las calles, fue un momento muy reconfortante. Además el sitio tenía encanto.

Canteen

English breakfast

Otro sitio con encanto es el Hammersmith Cafe. Un “café de las viejas” regentados por orientales. Un sitio de comidas donde aparte se mezclaba la comida china con el English breakfast y los huevos con patatas y beicon. Esto fue lo que comí yo. Hay que decir que el beicon es diferente. De forma menos alargada, más rechoncha, y con menos grasa. Un sitio con mesas de madera de verdad. Lejos de KFC, Pret a manger, McDonalds y demás condenas de alimentación.

Eggs, chips & bacon


Hammersmith Cafe

Harrods en navidad es una bombonera adornada con miles de luces. En su interior, veinte mil metros cuadrados dedicados a los artículos más lujosos y exclusivos. Ir en rebajas es una locura. Apenas se podía andar por la planta de entrada. En cuanto pudimos nos fuimos a la planta infantil. El reino de los pequeños ponis y las niñas repollos. La sección de juguetes, con su tienda Hello Kitty, era impresionante. Todo lo que un niño puede desear estaba allí.

Harrods

Tras dar un paseo por el resto de planta decidimos ir a la sección de alimentación. Estaba igualmente abarrotada. El pequeño sushi-bar, la sección de carnes, de pescados, de productos frescos (mandarinas españolas a cinco libras el kilo…), la pastelería. Un desfile inacabable de productos de primera calidad. El uniforme del personal de cada sección era diferente pero todos llevaban sombreros y delantales. Hasta los guardias de seguridad, que parecían sacados de una película de los años cuarenta. Aparte del sushi bar hay otros sitios donde tomar algo, el Ladurée tea room, The Georgian restaurant, el Champagne & Oyster bar, el Mo’s diner, la Rotisserie… A pesar de que comer aquí no es nada barato había un montón de gente haciéndolo. Lujo, miseria y olor a naftalina.

 

La carnicería de Harrods

Ed’s es un sitio especial. No se va tanto por la comida como por la ambientación. Es un diner que parece salido de los años cincuenta. Sirven batidos (¡de galletas oreo con baileys!), tartas y hamburguesas. Te puedes sentar en los taburetes circulares de la barra o en las sillas, igualmente perfectas, que hay en las pocas mesas del local.

Ed's

En el mostrador y las mesas hay pequeñas gramolas. Por veinte peniques puedes elegir la canción que quieras escuchar. Todos clásicos del rock’n'roll. Escuchando a Elvis cantar “I can’t help falling in love with you” es muy difícil que no te guste lo que estés comiendo. Tomamos unas patatas con salsa de queso, hamburguesas y refrescos. Estaba todo bueno pero nada sobresalía más allá de la decoración.

La gramola

Un buen sitio para tomar una hamburguesa y hacerse unas fotos.

Llegamos el día 25, navidad. Nos encontramos una ciudad vacía, cerrada. No había transporte público en todo el país, excepto un servicio mínimo de autobuses que nos llevaba del aeropuerto al centro de Londres. No había nada abierto…. Apenas había gente en las calles. Parecía que estábamos en una escena de 28 días después. Por la tarde la zona del hotel se animó un poco y pudimos disfrutar de una cena caliente.

Tortitas con hamburguesa

El día siguiente, 26, era boxing day. O sea, que era medio festivo. Algunas tiendas abrían con horario reducido, otras estaban cerradas preparando el comienzo de las rebajas. Nos levantamos temprano. Estábamos hambrientos y ansiosos por empezar a recorrer la ciudad. Tras deambular por las calles un rato, con el frío que hacía, nos metimos en el primer sitio que vimos abierto. McDonald’s. Servían desayunos así que no lo dudamos. Los menús son diferentes, adaptados a los gustos y costumbres ingleses.

Bagels

Nos tomamos unas tortitas con sirope de arce, mantequilla y hamburguesa, un bagel con beicon, huevos revueltos, queso y salsa, y un bagel con hamburguesa y queso. Un desayuno nuevo para nosotros. Por lo que era y donde era. Por cierto, en todos los McDonald’s que vimos había sillones huevos. Chulísimos.

Leche

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