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Macarrones comunistas

Pablo quiere macarrones pero no los puedo como a él le gustan.
Juli ha descongelado dos rojadas de pescado.

Me voy a Mercadona a hacer la compra. Me traigo a caso unos penne nero di sepia. En la despensa encuentro unos pocos macarrones de harina de arroz. Haré los dos tipos. He visto al Robin Food hacer unos canelones, pero no puedo hacer la salsa boloñesa. Los haré con verdura. Cebolla, pimiento, calabacín y berenjena. Preparo el tomate de la yaya mientras se cuece la pasta.

Ya tengo los macarrones cocidos. Sofrío la cebolla. Luego el pimiento. Que se haga, sin prisa. Echo el calabacín y la berenjena en daditos. Ahora preparo la bechamel, con leche y caldo de pescado. Mejor que no quede muy espesa. Rallamos un poco de nuez moscada y le damos el punto de sal. Preparamos la fuente para hornear.

Base de tomate de la yaya, macarrones, verdura salteada, pescado a la plancha desmenuzado, bechamel y terminamos con queso rallado. Gratinamos y bon profit!

Para que no os pase como a mí en muchas ocasiones. Antes de empezar a cocinar necesitaréis tener en casa: 250 gr. de gambón, 500 gr. de merluza, 15 placas de canelones, azafrán, caldo de gambón y merluza, cebolla, martini, pimentón, mantequilla y harina.

Empezamos cociendo los canelones durante 10 minutos en abundante agua. Una vez estén los sacamos con cuidado de que no se rompan y los ponemos sobre un paño.

Canelones de merluza y gambón

Pelamos el gambón y troceamos las colas. En una cacerola salteamos las cabezas y las cáscaras del gambón con un chorrete de aceite de oliva. Añadimos la cola, las espinas de la merluza y agua para hacer el caldo de pescado.
Troceamos la cola de merluza y la hacemos a la plancha. Mejor que quede poco hecha. Se reserva. En la misma sartén que hemos utilizado sofreímos la cebolla (pequeña y morada) a fuego lento. Cuando esté dorada y blandita echamos gambón y subimos el fuego. Luego añadimos la merluza desespinada y desmenuzada, unas hebras de azafrán y un chorrete de martini. Salteamos y reservamos. Cuando se enfríe un poco podemos empezar a rellenar los canelones.

Canelones de merluza y gambón

Mientras se enfría el relleno vamos a hacer la velouté. Ponemos mantequilla (tres “cuchilladas”) en un cazo a fuego bajo, al mínimo, cuando se haya derretido completamente añadimos dos cucharadas de harina. Desleímos y dejamos que se dore. Vamos añadiendo poco a poco el caldo de pescado y gambón (unos 400 ml.) hasta que tenga una consistencia de natillas espesas. Para que quede más fina podemos pasarla por la batidora.
Ya falta poco. En una fuente ponemos una capa de tomate frito casero, los canelones y encima la velouté. Gratinamos con unos montoncitos de mantequilla. Y nos preparamos para degustar el plato improvisado más delicioso que he hecho nunca. Una receta capaz de conquistar al mismísimo Anton Ego.

Canelones de merluza y gambón

Hay veces que lo tienes todo planificado y sabes exactamente lo que vas a hacer, cómo hacerlo. Otras, simplemente, improvisas y te dejas llevar. Quería hacer algo rápido y sin complicaciones. Saqué el salmón marinado y la crema de alcachofas que teníamos en la nevera, partí unas nueces. Preparé 200 gr. de cuscús rápido y nos sentamos a comer.

Cuscús improvisado

La sorpresa llegó cuando empezamos a mezclar los ingredientes. La crema de alcachofas de Garbancita estaba deliciosa. Con su intenso sabor a parmesano y ajo. Y todo empezó a cuadrar. Cuscús, salmón, alcachofas, nueces y una cucharadita de olivada. Delicioso.

Para hacer la crema necesitamos: 200 gr. de alcachofas en conserva (un bote de los pequeños), 20 gr. de queso parmesano rallado, 1 diente de ajo, aceite de oliva, el zumo de medio limón y sal. Se tritura y listo.

Esta es otra receta para echar una lagrimilla mientras se come. Recordando esos momentos que no volverán. La tortilla y los macarrones son lo que más recuerdo de la cocina de la yaya. Quizás no fuera lo que mejor hacía pero sí lo que más me gustaba. Macarrones con tomate dulce y queso tierno de Coqueya.

Macarrones de la yaya

Primero preparamos el tomate frito. Necesitaremos un bote grande de tomate troceado (la yaya solía comprarlo de la marca Cidacos, pero cualquiera nos vale). Lo abrimos y escurrimos un poco. Lo freímos con un chorro generoso de aceite de oliva. A fuego lento, sin prisa. Le vamos añadiendo azúcar y lo probamos hasta que quede a nuestro gusto. Mientras tanto podemos cocer los macarrones.

Una vez que lo tenemos todo ponemos los macarrones y el tomate frito en una bandeja de horno. Lo mezclamos bien. Repartimos unos chorritos de leche y cubrimos con queso tierno cortado en lonchas (o triangulos, no rallado). Metemos a horno medio unos diez o quince minutos. Así conseguimos que la capa de macarrones de abajo queden crujientes. Para terminar, si hace falta, doramos el queso. Si nos apetece lo podemos acompañar con un poco de atún, bien en aceite o en escabeche.

En casa cocino yo. Monopolizo la cocina. Pero a veces hay que dar un paso atrás y dejar a otros que también disfrutan haciéndolo. Gusta que te cuiden y te mimen. Ayer fue un día de esos. Me hicieron un plato de pasta rico. Con secreto de cerdo salteado, tomates confitados, romero ruidereño y amor. Mucho amor.

Espaguetis con secreto

En Caprabo encontramos unos tallarines negros. Así se me ocurrió hacer una variación de una receta que había hecho.

Cueces los tallarines y los reservas. Pelas los langostinos crudos y reservas las cáscaras y las cabezas. En un cazo sofríes las cabezas con un poquito de aceite de oliva. En el mismo cazo añades la nata, lo dejas que haga chup chup un ratito y lo apartas. Así infusiona y toma todo el sabor. (Para cuatro personas, un cuarto de kilo de langostinos y doscientos mililitros de nata). En una sartén con aceite picante (una cucharadita) freimos un poco de cebolla (¿o era ajo?), picada finita, y un tomate. Cuando este pochado echamos la nata colada, sin cáscaras, y dejamos hervir un minuto. Apartamos. En otra sarten salteamos un diente de ajo y agregamos un cuarto de calabacín de rodajas finitas. Le añadimos una cucharadita de aceite picante y dejamos cocinar hasta que el calabacín esté transparente y blandito. En este punto echamos los langostinos y los salteamos con el calabacín. Es importante no hacer mucho los langostinos.

Ya tenemos todo listo para preparar el plato. Rescatamos la salsa de nata. Los que tengáis un chino la pasáis por él, si no lo tenéis pues la coláis en un colador, da lo mismo. La calentamos. Ponemos la pasta, añadimos el calabacín con los langostinos y finalizamos con la salsa. Si no nos hemos pasado con el aceite picante nos saldrá un plato muy sabroso y estimulante.

Echamos un chorrete de aceite en una sartén amplia y salteamos los espaguetis (crudos, sin cocer) hasta que estén dorados. Añadimos un par de ajos picaditos, un poco de perejil. Cuando el ajo tome un poco de color añadimos un poco de caldo de verduras (que se puede hacer disolviendo una pastilla de caldo en medio litro de agua). La idea es que cuezan diez minutos, añadiendo poco a poco el caldo según se vaya consumiendo. A media cocción le añadiremos el acompañamiento. Teníamos unas sobras de pollo asado así que las aproveché. Lo deshuesé, desmenucé e incorporé a la pasta. Aproveché también la salsa del pollo (esa salsa marrón, tan rica, que viene con los pollos asados que compras) para la cocción de los espaquetis. Y ya está! Facil, rico y rápido.

La mayoría de las cosas que descubrimos es por casualidad. Por accidente. Vas comprando cosas que no sabes qué son y que no sabes a qué saben. Y compras cosas que conoces pero no sabes en qué las vas a utilizar. Así tienes un armario lleno de productos exóticos y, en su mayor parte, inútiles.

En el último viaje a Madrid compré genjibre fresco en El Corte Inglés. No sé muy bien por qué. Lo he comprado otras veces y al final se me ha puesto malo y lo he tenido que tirar. Fue una compra por impulso. En el supermercando de El Corte Inglés hay un montón de productos irresistibles, pero carísimos. El jengibre solo valía un euro y algo. En un badulaque chino cerca de la Gran Vía, al que pasamos a comprar unos chupachuses, compré una pasta de arroz en láminas (rice cake) que se parecía a algo que vi en el programa de Narda.

Esta noche a los críos les tocaba pescado y Juli ha dicho que podíamos hacer una sopa de pescado. He empezado a buscar recetas de sopas japonesas. Quería hacer sopa de miso, pero no tenía el ingrediente principal, así que he tenido que improvisar. La cosa ha sido más o menos así:

En el cazo donde iba a hacer la sopa he salteado el pescado (una lenguadina, previamente cortada en tres trozos para que quepa en el cazo) con un poco de cebolleta. Lo he hecho muy poco, vuelta y vuelta a fuego vivo, y lo he dejado en un plato.

He echado un chorrete de aceite en el cazo que he usado antes y he sofrito el jengibre (cinco o seis laminitas muy finitas y picaditas) sin dejar que tomase color. He agregado agua y caldo de pescado, que casualmente, ya ves tú, tenía de los restos del sashimi del otro día. Al empezar a hervir he añadido el rice cake laminado y cortado por la mitad. Si no tenéis esto lo podéis sustituir por sepia. Ha hervido tres o cuatro minutos. Le añado unos tallarines royal (que tengo hace tiempo y no sé como se usan) que son muuuy finos y los hiervo un par de minutos. Apago el fuego y aparto el cazo.

Para presentar el plato he optado por unos cuencos de la vajilla oriental que tenemos, porque una sopa japonesa en plato como que no. Primero he echado los fideos y los he cubierto con el caldo. Es hora de rescatar el pescado medio crudo que teníamos reservado. Mientras ha hervido los tallarines y el rice cake hemos desespinado el pescado y hemos sacado los lomos. Ponemos tres o cuatro lomitos encima de los tallarines. Con el calor del caldo hirviendo se terminará de hacer.

Decoramos con alga nori en tiritas finas. He descubierto que es más facil si la cortamos con las tijeras y no con el cuchillo. Terminamos la presentación con media rodajita de limón, que queda muy bonita y va muy bien con el sabor del jengibre.

Itadakimasu!

Para unas cuatro personas…

Hervimos la pasta y reservamos.

Para la salsa:
Pelamos y troceamos medio aguacate (con el otro medio podemos hacer guacamole o una ensalada). Mezclamos el aguacate con 200 ml. de nata y batimos. En una sartén salteamos la cebolla y el pimiento (picado finito) con una cayena. Cuando esté sofrito añadimos la crema de aguacate. Condimentamos con sal y pimienta negra molida.

Los langostinos:
Picamos el ajo y lo sofreímos. Cortamos medio calabacín, lo pelamos y troceamos. Lo añadimos al ajo. Pelamos los langostinos y, cuando esté hecho el calabacín, echamos a la sartén.

Presentación:
Ponemos la pasta en el plato, echamos en el centro la salsa y terminamos con los langostinos. Podemos añadir unas nueces troceadas o sésamo para decorar.

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