Archivo de la Categoría Verduras

No hay ningún sitio como tu casa. Necesitábamos un fin de semana como el que hemos tenido. Tranquilo. Observando la lluvia a través de la ventana, cocinando, comiendo, leyendo, viendo películas… Me he dejado casi todas las comidas de la semana que viene arregladas.

Hamburguesa con caparazón Hamburguesa con caparazón

El viernes hicimos hamburguesas. Cambiamos los panecillos por tortillas de maíz. Pusimos una cama de lechuga lollo rosa, sobre ésta la hamburguesa hecha y dos trocitos de queso frito. Metemos al horno para gratinar el queso que habremos puesto sobre la tortilla que tapará la hamburguesa. Nos quedamos con ganas de probar con otros rellenos, como pollo en tiras o verduras. Seguiremos investigando.

Me llamó la atención ver en la zona de congelados de mi supermercado habitual vieiras congeladas. Las había comido en casa de mi hermana, gratinadas, en la cena de navidad. Así que no me lo pensé. Me llevé dos a casa. El problema vino el día que me decidí a cocinarlas. No sabía qué hacer con ellas. Busqué en mis blogs de confianza, rebusqué en internet y al final hojeé mis libros de cocina. Se me iba la mañana y todavía no sabía qué hacer. Al final Nobu me dio la solución.

Tiradito de vieiras

De su receta me quedé con lo esencial. La forma de hacerlas. Improvisé cambiando los ingredientes que no tenía. Abrimos las vieiras, las limpiamos bien y laminamos. Encima de cada lámina de vieira ponemos una rodajita de jengibre fresco y una lágrima de wasabi. Enmedio del plato ponemos medio pepino cortado fino y media zanahoria rallada. Alrededor las vieiras. Rociamos con el zumo de medio limón y terminamos con unas escamas de sal maldón. Hay que tener cuidado con el wasabi pues su sabor es tan intenso que anula al resto, por no hablar de lo que pica.

De pequeño tenía unos cromos en dos colores que vistos con las gafas adecuadas tomaban volumen. Bueno, algo así. En realidad eramos pequeños e impresionables. Se trataban de dibujos impresos en dos tintas que daban la sensación de movimiento.

Cocina 3D

Cuando hace unos días vi un sencillo tutorial para hacer fotos estereoscópicas me picó la curiosidad. Así que me puse manos a la obra. Fue muy fácil. Cogí dos pimientos rojos, dos calabacines, una berenjena, una cebolla y un tomate. Les di una friega de aceite de oliva y los puse en la bandeja del horno. Alrededor de una hora a temperatura media.

Las gafas del jefe de cocina

Una vez que está hecho se deja enfriar. Se pelan, trocean y salan. Se añade aceite y una ramita de romero. Mejor dejarlo macerar y comer al día siguiente.

Nos encanta la tortilla de patata. Es un plato que nunca falla. Esta vez decidí acompañarla como lo hacía la yaya. Con un poquito de pisto dulce y unos pimientos fritos. A esta comida tan humilde ella le sabía dar su toque.

Tortilla de la yaya


Para preparar el pisto necesitamos un bote de tomate troceado. Lo escurrimos y lo freímos con un poco de aceite, una pizca de sal y un par de cucharadas de azúcar. Debe resultar dulce y de textura robusta. No es una salsa de tomate. El truco de los pimientos es echarles un poquito de agua cuando están a medio hacer. No se consumen tanto y quedan más ricos. Y para terminar, unas tajadas de panceta hechas en su propia grasa. Cocina de la buena, de la yaya.

La manera que más me gusta de comer las judías verdes es en ensalada. Cociendo en el mismo agua unas patatas y un huevo. Acompañadas por un tomate troceado y servidas con un chorrete de aceite de oliva. Mi madre, a veces, las salteaba con ajo y las servía con salsa de tomate. Hoy, sin embargo, las he hecho de una manera diferente.

Judias verdes en ensalada

Primero las he cocido con el huevo, sin patata. Luego he estrenado mi nuevo rallador, que ya tenía ganas. Rallando tres tipos de quesos, fresco, tierno e idiazabal. He cortado en rodajas un tomate y rallado otro medio. Con éste último hacemos una vinagreta con aceite de oliva, sal y vinagre de Pedro Ximenez. Buscamos unas hojas de espinaca y preparamos el plato. En medio las judías cubiertas con una montaña de queso. Alrededor, el tomate, los cherrys confitados y las espinacas. Anadimos la vinagreta y un poco de sésamo.


Esta es una de esas recetas redondas que le gusta a todo el mundo, es fácil hacer y además es ligera. Admite múltiples variantes en función de las verduras que tengas en casa. Las habituales son guisantes, brocoli, calabacín, patata, puerro, espinacas… básicamente cualquier cosa verde. Las cantidades aproximadas son: una pieza de brocoli (de la que solo usaremos los moñitos), un calabacín, tres patatas pequeñas (o dos medianas, o una grandota), medio puerro, un puñado de guisantes (yo siempre uso congelados) y otro de espinacas. Lo cocemos todo hasta que la patata esté blanda. Escurrimos y reservamos el caldo. Cogemos la batidora y empezamos a hacer el puré. Vamos añadiendo caldo según haga falta. A mí me gusta que tenga una textura cremosa y fluida, bastante sólida. Cuando esté a vuestro gusto le añadimos orégano, menta, eneldo y hierbabuena. Se le puede poner estas u otras, cada cual a su gusto. Batimos un poco más para incorporar las hierbas. Ponemos a punto de sal, echamos un chorrete de aceite de oliva virgen y volvemos a batir.

Preparamos los platos. Decoramos con pipas peladas y un chorrete de aceite de oliva. Para los mayores (a Pablo y Marina no les gusta el sésamo) podemos añadir un poquito de sésamo y unas gotitas de vinagre de modena. Salen cuatro plato generosos. Por lo general nos sobra y aprovechamos para congelarlo, que siempre da gusto tener algo rico que te pueda sacar de un apuro.

A Pablo le encanta este puré que dice que está que te mueres…

El microondas lo utilizamos casi únicamente para calentar y descongelar, sin embargo en esta receta tiene un papel estelar. Es el encargado de cocinar la berenjena.

Cogemos una berenjena, la tapamos con un paño de cocina y la metemos en el microondas. La potencia y el tiempo que debe estar dependerán de nuestra paciencia y del tamaño del vegetal. Cuando esté cocida (debe quedar muy blanda) la sacamos y dejamos enfriar hasta que podamos pelarla sin escaldarnos los dedos. Mientras podemos picar un poco de cebolla. Media cebolla de tamaño medio esta bien. Que quede finita. En una ensaladera, plato o donde mejor nos parezca aplastamos la berenjena. Si queda algún trocito no importa. Vamos añadiendo la mayonesa hasta crear una pasta que se pueda untar. Agregamos la cebolla picada. Ya hemos terminado.

Esta receta la aprendió Juli en una cena en casa de unas amigas. Una de esas cenas a las que casi nunca voy. Algo bueno debían tener los hijos, servir como excusa para quedarse en casa.

Para experimentar y descubrir cosas en la cocina no hace falta un taller de alta tecnología con los cocineros más preparadas. Basta tener un par de críos con espíritu aventuro. Así si les dejas un poco de libertad veras que empiezan a hacer cosas que a tí nunca se te habrían ocurrido.

Pues bien, estábamos comiendo el domingo y, entre otras cosas, habíamos hecho unos espárragos trigueros a la plancha. La novedad es que una vez emplatados los habíamos cubierto con unas virutas de jamón. El jamón se atempera y queda delicioso. Pero no es ahí adonde voy. Como a Marina no le convencían nos pidió un poco de mayonesa. Aún así seguían sin gustarle. Se levantó, partió un trozo de pan y…. ¡¡¡se hizo un bocadillo de espárragos trigueros a la plancha con mayonesa y virutas de jamón!!! Toma ya. Estaba bueno, pero decidimos depurarlo. Fuimos a la despensa, sacamos el pan de molde redondo que venden en Mercadona (que es parecido al Semilla de oro, de Bimbo), le aplicamos una capa de mayonesa, ponemos unos espárragos troceados y cubrimos con jamón. Delicioso!! Realmente delicioso.

Así, de esta manera tan tonta (o tan lista, si recordamos el refrán de “eres más listo que el hambre”) nos encontramos con una receta muy buena. Y así, al fin, los críos se comen los espárragos!!

Para unas cuatro personas…

Hervimos la pasta y reservamos.

Para la salsa:
Pelamos y troceamos medio aguacate (con el otro medio podemos hacer guacamole o una ensalada). Mezclamos el aguacate con 200 ml. de nata y batimos. En una sartén salteamos la cebolla y el pimiento (picado finito) con una cayena. Cuando esté sofrito añadimos la crema de aguacate. Condimentamos con sal y pimienta negra molida.

Los langostinos:
Picamos el ajo y lo sofreímos. Cortamos medio calabacín, lo pelamos y troceamos. Lo añadimos al ajo. Pelamos los langostinos y, cuando esté hecho el calabacín, echamos a la sartén.

Presentación:
Ponemos la pasta en el plato, echamos en el centro la salsa y terminamos con los langostinos. Podemos añadir unas nueces troceadas o sésamo para decorar.

Esta receta no es mía, me la dijo Cristi, pero la anoto para que no se me olvide. Aguacate, tomate, cebolleta, pimiento, limón (el zumo), aceite, sal y pimienta.

Pelas el aguacate, lo troceas y lo haces puré con un tenedor. Picas finito el tomate, la cebolleta y el pimiento. Mezclas todo y le añades el zumo del limón, el aceite, la sal y la pimienta.

Con doritos blancos (dippas) está muy bueno, aunque también se puede tomar con patatas fritas o pan tostado.

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