Qué buena es la envidia. Ves que alguien hace algo y allá vas tú. De cabeza. Nunca habÃamos escabechado nada. No sé por qué. Hasta ahora. Dos caballas de ración para cuatro personas. Una verguenza pensará la pescatera. Cuando le explico que el poco pescado que llevo nos vale para pasar la semana abre los ojos y pone cara de perplejidad. Qué le vamos a hacer. Somos unos melindres.
Y el azar. Siempre ayuda. Cuando ya tenÃa las caballas desespinadas, troceadas, enharinadas y fritas me di cuenta de que faltaban la mitad de los ingredientes para hacer el escabeche. No tenÃa laurel, ni pimenta en grano. AsÃ, como la mayor parte las alegrÃas de esta vida, por azar y por fuerza hice una nueva receta. Utilicé:

- dos dientes de ajo
- media nuez moscada
- un trozo de romero ruidereño
- un vaso de agua
- un vaso de vinagre de malta (comprado en la semana británica del Lidl)
- cinco cucharadas soperas del aceite de freir las caballas
Se ponen las cinco cucharadas de aceite en una cacerola, se calienta y se sofrÃen los ajos, el romero y la nuez moscada. Cuando estén dorados se aparta y se echa el agua y el vinagre. Se cuece unos minutos. Empapamos la caballa con el escabeche. Hecho de un dÃa para otro está mejor. Palabra de melindre.




Bueno, pues habrá que probarlo, como Dios manda.;-)
Y otra cosa… dices que está mejor al dÃa siguiente, pero cuentanos como está el mismo dÃa.
Un saludo.