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Yamiseshi de cangrejo

Me paso la mañana fuera de casa y llego con el tiempo justo para preparar la comida. Menos mal que la de hoy es rápida. Yakimeshi de cangrejo. Arroz frito con huevo.

Cargamos la arrocera, 300 gr. de arroz y 450 ml. de agua, y le damos al botón de cocinar. Mientras se va haciendo se trocea media cebolla pequeña y  se pocha a fuego lento. Cuando esté echa se añade un ajo rallado. Una vez listo el sofrito subimos el fuego e incorporamos el cangrejo. Se saltea rápidamente. Batimos cuatro huevos y los revolvemos en la sartén. Sin dejar que cuajen del todo salteamos el arroz. ¡Hecho! Servimos en bol y comemos con palillos.

Alguna de las veces que hemos ido a ver a nuestros amigos que viven en Murcia nos han hecho caldero. Un plato de arroz y pescado, fácil de preparar pero muy rico. También lo hemos probado en La Tana, el restaurante del padre de las Hello Cuca.

Vamos a necesitar una dorada abierta y sin espinas, un tomate maduro, dos dientes de ajo, 200 gr. de arroz y un par de cucharaditas de pimentón del bueno.  ¡Ah! y caldo de pescado. Lo podemos preparar con lo que desechamos de la dorada o tenerlo ya preparado de antemano.

Caldero

En la cacerola donde vayamos a hacer el arroz echamos un chorrete de aceite de oliva y ponemos a calentar. Ahí hacemos, vuelta y vuelta, los lomos de pescado. Una vez hechos reservamos. Añadimos más aceite si es necesario y doramos los ajos que habremos cortado bien pequeño (yo lo suelo rallar). Cuando esté listo añadimos el pimentón y lo sofreímos. Sólo un par de vueltas para que no coja mal saber. Ahora es el turno del tomate, que habremos rallado. Lo mareamos un poco y añadimos el arroz. Después de muchos desvelos y disgustos he llegado a la cantidad justa para nosotros. 50 gramos por persona. Ponemos a hervir el arroz con el caldo de pescado (hará falta casi un litro). Éste no es un arroz seco, si no más bien caldoso. Lo servimos con el pescado y una cucharadita de alioli. Probadlo, ya veréis qué facil y rico queda.

Hay veces que lo tienes todo planificado y sabes exactamente lo que vas a hacer, cómo hacerlo. Otras, simplemente, improvisas y te dejas llevar. Quería hacer algo rápido y sin complicaciones. Saqué el salmón marinado y la crema de alcachofas que teníamos en la nevera, partí unas nueces. Preparé 200 gr. de cuscús rápido y nos sentamos a comer.

Cuscús improvisado

La sorpresa llegó cuando empezamos a mezclar los ingredientes. La crema de alcachofas de Garbancita estaba deliciosa. Con su intenso sabor a parmesano y ajo. Y todo empezó a cuadrar. Cuscús, salmón, alcachofas, nueces y una cucharadita de olivada. Delicioso.

Para hacer la crema necesitamos: 200 gr. de alcachofas en conserva (un bote de los pequeños), 20 gr. de queso parmesano rallado, 1 diente de ajo, aceite de oliva, el zumo de medio limón y sal. Se tritura y listo.

Qué buena es la envidia. Ves que alguien hace algo y allá vas tú. De cabeza. Nunca habíamos escabechado nada. No sé por qué. Hasta ahora. Dos caballas de ración para cuatro personas. Una verguenza pensará la pescatera. Cuando le explico que el poco pescado que llevo nos vale para pasar la semana abre los ojos y pone cara de perplejidad. Qué le vamos a hacer. Somos unos melindres.

Y el azar. Siempre ayuda. Cuando ya tenía las caballas desespinadas, troceadas, enharinadas y fritas me di cuenta de que faltaban la mitad de los ingredientes para hacer el escabeche. No tenía laurel, ni pimenta en grano. Así, como la mayor parte las alegrías de esta vida, por azar y por fuerza hice una nueva receta. Utilicé:

Caballa en escabeche

  • dos dientes de ajo
  • media nuez moscada
  • un trozo de romero ruidereño
  • un vaso de agua
  • un vaso de vinagre de malta (comprado en la semana británica del Lidl)
  • cinco cucharadas soperas del aceite de freir las caballas

Se ponen las cinco cucharadas de aceite en una cacerola, se calienta y se sofríen los ajos, el romero y la nuez moscada. Cuando estén dorados se aparta y se echa el agua y el vinagre. Se cuece unos minutos. Empapamos la caballa con el escabeche. Hecho de un día para otro está mejor. Palabra de melindre.

Hace tiempo que debía haber puesto esta receta. Ésta es una de esas cosas que no suele faltar en casa. Con ellos te puedes preparar un aperitivo, una ensalada, un plato de pasta o lo que se te ocurra. Es fácil de hacer pero requiere bastante tiempo. Así que vamos a organizarnos.

Flujo de trabajo

Vamos a necesitar 500 gr. de tomates cherry, 2 dientes de ajo, 10 gr. de azúcar, 15 ml. de aceite, vinagre de Módena, tomillo y sal. Cortamos los tomates por la mitad (recomiendo hacer el corte horizontalmente ya que se vaciarán más facilmente), los vaciamos y los ponemos en una bandeja para el horno. Esto me suele llevar unos 30 ó 40 minutos. Así que mejor nos acomodamos y escuchamos algo tranquilo como Espanto.

Tomates confitados

En un mortero majamos los ajos con la sal y el azúcar. Añadimos el aceite y un chorrito de vinagre de Módena. Vertemos esta salsa sobre los tomates y horneamos una hora a temperatura muy baja, alrededor de 60-70 grados. Pasado este tiempo sacamos la bandeja, espolvoreamos el tomillo ruidereño y horneamos durante otra hora. Una vez hechos y enfriados los metemos en un tarro de cristal y rellenamos con aceite de oliva virgen extra. Hacedlos, merece la pena.

Mi madre prepara esta receta cuando vamos a Madrid. Como la mayoría de las madres es una gran conocedora de la cocina y sus ingredientes. Incluso en sus años mozos trabajó de cocinera en casa de una adinerada señora alemana. De ella he heredado el gusto de cuidar a los tuyos. Mimarlos con la comida.

Merluza Paquita


La receta es sencilla.  Bueno, mi madre, Paquita, se complica un poco más. Ella compra las almendras crudas y las fríe en casa. Yo usé almendras tostadas. De esas que vienen con la piel y se pelan fácilmente.

Vamos a necesitar una merluza de un kilo (que a unos melindres como nosotros cuatro nos sobró), patatas suficientes para cubrir el fondo de la bandeja, un par de ajos, un puñado de almendras y perejil.

Pelamos las patatas y las freímos como si fueran para tortilla (que no estén muy hechas, pues luego en el horno terminarán de hacerse). Mientras majamos los ajos con el perejil y las almendras. Una vez que esté bien triturado le echamos dos o tres cucharadas soperas de pan rallado y mezclamos bien.

En la bandeja del horno ponemos primero las patatas fritas. Sobre éstas la merluza abierta, desespinada y salpimentada. Terminamos cubriendo con el majado que hemos preparado en el mortero. Echamos un chorrete de aceite de oliva y metemos al horno unos diez o quince minutos a 180-200 grados. O hasta que se doren las almendras y el pescado quede hecho por dentro. No dejéis de hacerlo. Las recetas de las madres son un acierto seguro.

En casa, aunque a veces pueda parecer lo contrario, no solo comemos chuminadas. También hacemos cocidos madrileños, paellas y asados de cordero. Hace unos días preparamos unas judías blancas con costillas.

Los ingredientes

Empleamos los siguientes ingredientes: 300 gr. de judías blancas, una bandeja de costillas carnosas de cerdo (500 gr. aprox.), un chorizo, una morcilla, un trozo de panceta, una punta de jamón serrano, media cebolla, unos ajos, unas cucharaditas de pimentón dulce, unas hojitas de laurel y mucho amor.

Asustando las judías Sofriendo la cebolla, el chorizo y la panceta

Freímos las costillas que luego deshuesaremos. Mientras, asustamos a las judías poniéndolas a hervir en agua fría. Al levantar el primer hervor las apartamos, escurrimos y reservamos. Ahora toca sofreír la cebolla, los ajos, el chorizo y la panceta. Cuando ya están listos añadimos un par de cucharaditas de pimentón. Damos un par de vueltas para que coja color pero con mucho cuidado de que no se queme. Añadimos la judías, removemos y las cubrimos con agua. Es el momento de meter en la olla la punta de jamón y las costillas deshuesadas.

Remojando todo

Las cocemos con mimo a fuego lento. Las prisas y el estrés no tienen cabida en la cocina. Estuvieron cerca de dos horas pero varía en función de las judías, el tipo de agua y el gusto de cada uno. Cuando falta un rato para que estén en su punto se añade la morcilla para que se cocine pero no se deshaga.

Judias blancas con costillas


Estaban buenísimas. Con su choricito, sus costillitas, su caldito espeso… Por cierto si os queda un poco claro, apartáis unas judías, las pasáis por la batidora e incorporáis el puré. Hacedlo poco a poco y tantas veces como sea necesario hasta conseguir la textura adecuada. Qué buenas y qué gusto da hacer comida de más para guardar en el congelador y sacarla a mitad de semana.

En Caprabo encontramos unos tallarines negros. Así se me ocurrió hacer una variación de una receta que había hecho.

Cueces los tallarines y los reservas. Pelas los langostinos crudos y reservas las cáscaras y las cabezas. En un cazo sofríes las cabezas con un poquito de aceite de oliva. En el mismo cazo añades la nata, lo dejas que haga chup chup un ratito y lo apartas. Así infusiona y toma todo el sabor. (Para cuatro personas, un cuarto de kilo de langostinos y doscientos mililitros de nata). En una sartén con aceite picante (una cucharadita) freimos un poco de cebolla (¿o era ajo?), picada finita, y un tomate. Cuando este pochado echamos la nata colada, sin cáscaras, y dejamos hervir un minuto. Apartamos. En otra sarten salteamos un diente de ajo y agregamos un cuarto de calabacín de rodajas finitas. Le añadimos una cucharadita de aceite picante y dejamos cocinar hasta que el calabacín esté transparente y blandito. En este punto echamos los langostinos y los salteamos con el calabacín. Es importante no hacer mucho los langostinos.

Ya tenemos todo listo para preparar el plato. Rescatamos la salsa de nata. Los que tengáis un chino la pasáis por él, si no lo tenéis pues la coláis en un colador, da lo mismo. La calentamos. Ponemos la pasta, añadimos el calabacín con los langostinos y finalizamos con la salsa. Si no nos hemos pasado con el aceite picante nos saldrá un plato muy sabroso y estimulante.

Echamos un chorrete de aceite en una sartén amplia y salteamos los espaguetis (crudos, sin cocer) hasta que estén dorados. Añadimos un par de ajos picaditos, un poco de perejil. Cuando el ajo tome un poco de color añadimos un poco de caldo de verduras (que se puede hacer disolviendo una pastilla de caldo en medio litro de agua). La idea es que cuezan diez minutos, añadiendo poco a poco el caldo según se vaya consumiendo. A media cocción le añadiremos el acompañamiento. Teníamos unas sobras de pollo asado así que las aproveché. Lo deshuesé, desmenucé e incorporé a la pasta. Aproveché también la salsa del pollo (esa salsa marrón, tan rica, que viene con los pollos asados que compras) para la cocción de los espaquetis. Y ya está! Facil, rico y rápido.

Para unas cuatro personas…

Hervimos la pasta y reservamos.

Para la salsa:
Pelamos y troceamos medio aguacate (con el otro medio podemos hacer guacamole o una ensalada). Mezclamos el aguacate con 200 ml. de nata y batimos. En una sartén salteamos la cebolla y el pimiento (picado finito) con una cayena. Cuando esté sofrito añadimos la crema de aguacate. Condimentamos con sal y pimienta negra molida.

Los langostinos:
Picamos el ajo y lo sofreímos. Cortamos medio calabacín, lo pelamos y troceamos. Lo añadimos al ajo. Pelamos los langostinos y, cuando esté hecho el calabacín, echamos a la sartén.

Presentación:
Ponemos la pasta en el plato, echamos en el centro la salsa y terminamos con los langostinos. Podemos añadir unas nueces troceadas o sésamo para decorar.

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