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De pequeño tenía unos cromos en dos colores que vistos con las gafas adecuadas tomaban volumen. Bueno, algo así. En realidad eramos pequeños e impresionables. Se trataban de dibujos impresos en dos tintas que daban la sensación de movimiento.

Cocina 3D

Cuando hace unos días vi un sencillo tutorial para hacer fotos estereoscópicas me picó la curiosidad. Así que me puse manos a la obra. Fue muy fácil. Cogí dos pimientos rojos, dos calabacines, una berenjena, una cebolla y un tomate. Les di una friega de aceite de oliva y los puse en la bandeja del horno. Alrededor de una hora a temperatura media.

Las gafas del jefe de cocina

Una vez que está hecho se deja enfriar. Se pelan, trocean y salan. Se añade aceite y una ramita de romero. Mejor dejarlo macerar y comer al día siguiente.


Esta es una de esas recetas redondas que le gusta a todo el mundo, es fácil hacer y además es ligera. Admite múltiples variantes en función de las verduras que tengas en casa. Las habituales son guisantes, brocoli, calabacín, patata, puerro, espinacas… básicamente cualquier cosa verde. Las cantidades aproximadas son: una pieza de brocoli (de la que solo usaremos los moñitos), un calabacín, tres patatas pequeñas (o dos medianas, o una grandota), medio puerro, un puñado de guisantes (yo siempre uso congelados) y otro de espinacas. Lo cocemos todo hasta que la patata esté blanda. Escurrimos y reservamos el caldo. Cogemos la batidora y empezamos a hacer el puré. Vamos añadiendo caldo según haga falta. A mí me gusta que tenga una textura cremosa y fluida, bastante sólida. Cuando esté a vuestro gusto le añadimos orégano, menta, eneldo y hierbabuena. Se le puede poner estas u otras, cada cual a su gusto. Batimos un poco más para incorporar las hierbas. Ponemos a punto de sal, echamos un chorrete de aceite de oliva virgen y volvemos a batir.

Preparamos los platos. Decoramos con pipas peladas y un chorrete de aceite de oliva. Para los mayores (a Pablo y Marina no les gusta el sésamo) podemos añadir un poquito de sésamo y unas gotitas de vinagre de modena. Salen cuatro plato generosos. Por lo general nos sobra y aprovechamos para congelarlo, que siempre da gusto tener algo rico que te pueda sacar de un apuro.

A Pablo le encanta este puré que dice que está que te mueres…

En Caprabo encontramos unos tallarines negros. Así se me ocurrió hacer una variación de una receta que había hecho.

Cueces los tallarines y los reservas. Pelas los langostinos crudos y reservas las cáscaras y las cabezas. En un cazo sofríes las cabezas con un poquito de aceite de oliva. En el mismo cazo añades la nata, lo dejas que haga chup chup un ratito y lo apartas. Así infusiona y toma todo el sabor. (Para cuatro personas, un cuarto de kilo de langostinos y doscientos mililitros de nata). En una sartén con aceite picante (una cucharadita) freimos un poco de cebolla (¿o era ajo?), picada finita, y un tomate. Cuando este pochado echamos la nata colada, sin cáscaras, y dejamos hervir un minuto. Apartamos. En otra sarten salteamos un diente de ajo y agregamos un cuarto de calabacín de rodajas finitas. Le añadimos una cucharadita de aceite picante y dejamos cocinar hasta que el calabacín esté transparente y blandito. En este punto echamos los langostinos y los salteamos con el calabacín. Es importante no hacer mucho los langostinos.

Ya tenemos todo listo para preparar el plato. Rescatamos la salsa de nata. Los que tengáis un chino la pasáis por él, si no lo tenéis pues la coláis en un colador, da lo mismo. La calentamos. Ponemos la pasta, añadimos el calabacín con los langostinos y finalizamos con la salsa. Si no nos hemos pasado con el aceite picante nos saldrá un plato muy sabroso y estimulante.

Para unas cuatro personas…

Hervimos la pasta y reservamos.

Para la salsa:
Pelamos y troceamos medio aguacate (con el otro medio podemos hacer guacamole o una ensalada). Mezclamos el aguacate con 200 ml. de nata y batimos. En una sartén salteamos la cebolla y el pimiento (picado finito) con una cayena. Cuando esté sofrito añadimos la crema de aguacate. Condimentamos con sal y pimienta negra molida.

Los langostinos:
Picamos el ajo y lo sofreímos. Cortamos medio calabacín, lo pelamos y troceamos. Lo añadimos al ajo. Pelamos los langostinos y, cuando esté hecho el calabacín, echamos a la sartén.

Presentación:
Ponemos la pasta en el plato, echamos en el centro la salsa y terminamos con los langostinos. Podemos añadir unas nueces troceadas o sésamo para decorar.

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