Me paso la mañana fuera de casa y llego con el tiempo justo para preparar la comida. Menos mal que la de hoy es rápida. Yakimeshi de cangrejo. Arroz frito con huevo.
Cargamos la arrocera, 300 gr. de arroz y 450 ml. de agua, y le damos al botón de cocinar. Mientras se va haciendo se trocea media cebolla pequeña y se pocha a fuego lento. Cuando esté echa se añade un ajo rallado. Una vez listo el sofrito subimos el fuego e incorporamos el cangrejo. Se saltea rápidamente. Batimos cuatro huevos y los revolvemos en la sartén. Sin dejar que cuajen del todo salteamos el arroz. ¡Hecho! Servimos en bol y comemos con palillos.
Pablo quiere macarrones pero no los puedo como a él le gustan.
Juli ha descongelado dos rojadas de pescado.
Me voy a Mercadona a hacer la compra. Me traigo a caso unos penne nero di sepia. En la despensa encuentro unos pocos macarrones de harina de arroz. Haré los dos tipos. He visto al Robin Food hacer unos canelones, pero no puedo hacer la salsa boloñesa. Los haré con verdura. Cebolla, pimiento, calabacín y berenjena. Preparo el tomate de la yaya mientras se cuece la pasta.
Ya tengo los macarrones cocidos. Sofrío la cebolla. Luego el pimiento. Que se haga, sin prisa. Echo el calabacín y la berenjena en daditos. Ahora preparo la bechamel, con leche y caldo de pescado. Mejor que no quede muy espesa. Rallamos un poco de nuez moscada y le damos el punto de sal. Preparamos la fuente para hornear.
Base de tomate de la yaya, macarrones, verdura salteada, pescado a la plancha desmenuzado, bechamel y terminamos con queso rallado. Gratinamos y bon profit!
Esta semana me he propuesto hacer una receta NUEVA cada día. Me lo estoy pasando genial. Te obliga a dejar la rutina, dejar el piloto automático y recuperar la diversión.
El lunes hice una receta de Jamie. Como siempre, a mi manera. Cambié el brócoli (que no tenían en el mercado) por romanesco. Qué bonito es. Fue muy sencilla. Compré dos piezas porque eran pequeños. Se trocean y se hierven 4 minutos en agua con sal. Se escurre y se gratina, con el grill a tope, echándole un chorrete de aceite buenaco. En un mortero se majan unos cominos y, con un yogur, se prepara la salsa. Se puede añadir anís en grano, canela, curry… Al gusto. Para que quede más clara podemos incorporar un poco de leche.
Fácil, rápido y rico. Es el clásico bizcocho hecho con la medida de un yogur. Batimos muy bien con las varillas los tres huevos enteros con las dos medidas de azúcar. Añadimos una medida de aceite, una medida de harina de trigo, dos medidas de harina de garbanzo, un sobre de levadura, dos cucharaditas de semillas de amapola y otra de sesamo negro. Lo metemos en un molde enharinado y lo horneamos con amor. Perfecto para los desayunos invernales
Para que no os pase como a mí en muchas ocasiones. Antes de empezar a cocinar necesitaréis tener en casa: 250 gr. de gambón, 500 gr. de merluza, 15 placas de canelones, azafrán, caldo de gambón y merluza, cebolla, martini, pimentón, mantequilla y harina.
Empezamos cociendo los canelones durante 10 minutos en abundante agua. Una vez estén los sacamos con cuidado de que no se rompan y los ponemos sobre un paño.
Pelamos el gambón y troceamos las colas. En una cacerola salteamos las cabezas y las cáscaras del gambón con un chorrete de aceite de oliva. Añadimos la cola, las espinas de la merluza y agua para hacer el caldo de pescado.
Troceamos la cola de merluza y la hacemos a la plancha. Mejor que quede poco hecha. Se reserva. En la misma sartén que hemos utilizado sofreímos la cebolla (pequeña y morada) a fuego lento. Cuando esté dorada y blandita echamos gambón y subimos el fuego. Luego añadimos la merluza desespinada y desmenuzada, unas hebras de azafrán y un chorrete de martini. Salteamos y reservamos. Cuando se enfríe un poco podemos empezar a rellenar los canelones.
Mientras se enfría el relleno vamos a hacer la velouté. Ponemos mantequilla (tres “cuchilladas”) en un cazo a fuego bajo, al mínimo, cuando se haya derretido completamente añadimos dos cucharadas de harina. Desleímos y dejamos que se dore. Vamos añadiendo poco a poco el caldo de pescado y gambón (unos 400 ml.) hasta que tenga una consistencia de natillas espesas. Para que quede más fina podemos pasarla por la batidora.
Ya falta poco. En una fuente ponemos una capa de tomate frito casero, los canelones y encima la velouté. Gratinamos con unos montoncitos de mantequilla. Y nos preparamos para degustar el plato improvisado más delicioso que he hecho nunca. Una receta capaz de conquistar al mismísimo Anton Ego.
Alguna de las veces que hemos ido a ver a nuestros amigos que viven en Murcia nos han hecho caldero. Un plato de arroz y pescado, fácil de preparar pero muy rico. También lo hemos probado en La Tana, el restaurante del padre de las Hello Cuca.
Vamos a necesitar una dorada abierta y sin espinas, un tomate maduro, dos dientes de ajo, 200 gr. de arroz y un par de cucharaditas de pimentón del bueno. ¡Ah! y caldo de pescado. Lo podemos preparar con lo que desechamos de la dorada o tenerlo ya preparado de antemano.
En la cacerola donde vayamos a hacer el arroz echamos un chorrete de aceite de oliva y ponemos a calentar. Ahí hacemos, vuelta y vuelta, los lomos de pescado. Una vez hechos reservamos. Añadimos más aceite si es necesario y doramos los ajos que habremos cortado bien pequeño (yo lo suelo rallar). Cuando esté listo añadimos el pimentón y lo sofreímos. Sólo un par de vueltas para que no coja mal saber. Ahora es el turno del tomate, que habremos rallado. Lo mareamos un poco y añadimos el arroz. Después de muchos desvelos y disgustos he llegado a la cantidad justa para nosotros. 50 gramos por persona. Ponemos a hervir el arroz con el caldo de pescado (hará falta casi un litro). Éste no es un arroz seco, si no más bien caldoso. Lo servimos con el pescado y una cucharadita de alioli. Probadlo, ya veréis qué facil y rico queda.
Qué buena es la envidia. Ves que alguien hace algo y allá vas tú. De cabeza. Nunca habíamos escabechado nada. No sé por qué. Hasta ahora. Dos caballas de ración para cuatro personas. Una verguenza pensará la pescatera. Cuando le explico que el poco pescado que llevo nos vale para pasar la semana abre los ojos y pone cara de perplejidad. Qué le vamos a hacer. Somos unos melindres.
Y el azar. Siempre ayuda. Cuando ya tenía las caballas desespinadas, troceadas, enharinadas y fritas me di cuenta de que faltaban la mitad de los ingredientes para hacer el escabeche. No tenía laurel, ni pimenta en grano. Así, como la mayor parte las alegrías de esta vida, por azar y por fuerza hice una nueva receta. Utilicé:
dos dientes de ajo
media nuez moscada
un trozo de romero ruidereño
un vaso de agua
un vaso de vinagre de malta (comprado en la semana británica del Lidl)
cinco cucharadas soperas del aceite de freir las caballas
Se ponen las cinco cucharadas de aceite en una cacerola, se calienta y se sofríen los ajos, el romero y la nuez moscada. Cuando estén dorados se aparta y se echa el agua y el vinagre. Se cuece unos minutos. Empapamos la caballa con el escabeche. Hecho de un día para otro está mejor. Palabra de melindre.
Hace tiempo que debía haber puesto esta receta. Ésta es una de esas cosas que no suele faltar en casa. Con ellos te puedes preparar un aperitivo, una ensalada, un plato de pasta o lo que se te ocurra. Es fácil de hacer pero requiere bastante tiempo. Así que vamos a organizarnos.
Vamos a necesitar 500 gr. de tomates cherry, 2 dientes de ajo, 10 gr. de azúcar, 15 ml. de aceite, vinagre de Módena, tomillo y sal. Cortamos los tomates por la mitad (recomiendo hacer el corte horizontalmente ya que se vaciarán más facilmente), los vaciamos y los ponemos en una bandeja para el horno. Esto me suele llevar unos 30 ó 40 minutos. Así que mejor nos acomodamos y escuchamos algo tranquilo como Espanto.
En un mortero majamos los ajos con la sal y el azúcar. Añadimos el aceite y un chorrito de vinagre de Módena. Vertemos esta salsa sobre los tomates y horneamos una hora a temperatura muy baja, alrededor de 60-70 grados. Pasado este tiempo sacamos la bandeja, espolvoreamos el tomillo ruidereño y horneamos durante otra hora. Una vez hechos y enfriados los metemos en un tarro de cristal y rellenamos con aceite de oliva virgen extra. Hacedlos, merece la pena.
Este postre es un clásico de las reuniones familiares. Gusta a todo el mundo. A los glotones y a los que no les va mucho el dulce. Sin embargo no fue hasta el otro día que di con la receta ideal. A veces el azar es determinante. No quedaban bizcochos de soletilla en el supermercado y tuve que improvisar. Cogí un paquete de brioche de la bella easo.
Para hacerlo vamos a necesitar: 75 gr. de azúcar, 2 huevos, 250 gr. de queso mascarpone, 100 ml. de café, 2 cucharadas de leche condensada y 7 rebanadas de brioche.
Primero separamos las claras y las yemas de los huevos. Montamos las claras a punto de nieve y reservamos. Batimos las yemas con el azúcar hasta que blanqueen. Añadimos el queso y mezclamos bien. A continuación incorporamos las claras. Movemos de abajo hacia arriba con cuidado para no chafar las claras.
En un plato hondo preparamos el café con la leche condensada. Vamos remojando las rebanadas de brioche y las ponemos en el molde (uno de pyrex redondo, de 23 cm. es el que yo he usado, para que os hagáis una idea). Es importante que el brioche no se empape demasiado para que luego no suelte líquido. Encima de las rebanadas echamos una capa de la mezcla de huevo y queso. Ponemos otra capa de brioche, otra capa de mezcla. Para terminar espolvoreamos con cacao en polvo.
Es muy fácil de preparar. No he encontrado a nadie que lo haya probado y no le haya gustado. Puede ser un buen postre para una comida de navidad. Si no encontráis queso mascarpone lo podéis sustituir por queso blanco de untar (tipo philadelphia).
Una de las cosas que nos trajimos de Madrid fue tofu fresco. Hay diferentes tipos, dependiendo de la consistencia. Nosotros compramos del duro. Es mejor para saltear y freír, aunque hoy lo hemos tomado tal cual. Lo primero que hay que hacer es cortarlo. Lo hemos cortado sobre la palma de la mano que es como nos dice pepino que hay que hacerlo.
Una vez cortado en dados lo marinamos con salsa de soja y jengibre rallado. Lo dejamos unos quince minutos. Aprovechamos para abrir una cerveza. Lo escurrimos y acompañamos con unos taquitos de salmón marinado y unos tomatitos cherry confitados (de los que tengo que poner la receta). El resultado es realmente espectacular.