Parece que el sushi es el plato de las celebraciones. Lo hice por mi cumpleaños y lo he vuelto a hacer por nuestro aniversario. Nos gusta mucho a todos y no es muy difícil, aunque sí un poco laborioso. Suelo tardar unas dos horas en prepararlo. Empezaremos preparando el arroz. Vamos a utilizar 300 gr. para cuatro personas.
Primero lavamos el arroz. Lo ponemos en un cuenco con agua suficiente para cubrirlo. Lo removemos. Lo escurrimos. Lo volvemos a lavar. Así hasta que el agua salga limpia. Será necesario hacerlo unas ocho o diez veces. Esta es la parte más tediosa. Ponemos en arroz en una cacerola de metal. Añadimos 360 ml. de agua. La proporción es un 20% más de agua que de arroz. Tapamos con papel de aluminio y dejamos reposar diez minutos. Pasado este tiempo lo ponemos al fuego. Alto al principio, una vez que empieza a hervir lo bajamos. Lo retiramos cuando se haya inflado el papel de aluminio. Lo tapamos con la tapadera y lo dejamos reposar veinte minutos. Después lo destapamos y dejamos reposar otros veinte minutos.
Cuando haya terminado de reposar pasamos el arroz a una bandeja y le añadimos el vinagre que habremos preparado antes ( 50 ml. de vinagre de arroz, 2 cucharadas de azúcar y media de sal). Lo removemos y lo abanicamos. Dicen que así el arroz que más brillante y lustroso. Una vez tenga la temperatura adecuada para trabajar el arroz con las manos empezamos a preparar el onigiri. Son bolitas de arroz que pueden llevar relleno. Nosotros le pusimos atún en escabeche. Hacerlas es muy facil. Moldear con las manos una bola, hacer un agujero, meter el relleno y taparlo. Las salamos y añadimos un poco de sésamo por encima. Esta bolitas tiene mucho tirón entre el público infantil.
Llega el momento de hacer los rollitos. Extendemos el alga nori y cubrimos con una capa de arroz. Dejaremos un margen de un par de centímetros a cada lado en el sentido en el que vayamos a enrollarlo. Ponemos las tiras de salmón y pepino y con ayuda de la esterilla lo enrollamos. Al siguiente rollito le pusimos tiras de bambú, anchoas y atún en escabeche. Las posibilidades son casi ilimitadas. Ponemos utilizar tortilla, diferentes pescados, tofu, verduras… Garbancita nos enseñó a hacer sushis veganos. Para trocearlos usaremos un cuchillo muuuy afilados que limpiaremos después de cada corte. Emplatamos y servimos acompañados de wasabi y salsa de soja con jengibre rallado.
Me llamó la atención ver en la zona de congelados de mi supermercado habitual vieiras congeladas. Las había comido en casa de mi hermana, gratinadas, en la cena de navidad. Así que no me lo pensé. Me llevé dos a casa. El problema vino el día que me decidí a cocinarlas. No sabía qué hacer con ellas. Busqué en mis blogs de confianza, rebusqué en internet y al final hojeé mis libros de cocina. Se me iba la mañana y todavía no sabía qué hacer. Al final Nobu me dio la solución.
De su receta me quedé con lo esencial. La forma de hacerlas. Improvisé cambiando los ingredientes que no tenía. Abrimos las vieiras, las limpiamos bien y laminamos. Encima de cada lámina de vieira ponemos una rodajita de jengibre fresco y una lágrima de wasabi. Enmedio del plato ponemos medio pepino cortado fino y media zanahoria rallada. Alrededor las vieiras. Rociamos con el zumo de medio limón y terminamos con unas escamas de sal maldón. Hay que tener cuidado con el wasabi pues su sabor es tan intenso que anula al resto, por no hablar de lo que pica.
“Truly she is none other” es un disco ideal para escuchar una tarde ociosa de domingo. Ponerlo en el equipo de música de la cocina e ir preparando un bizcocho mientras Holly va desgranando sus canciones con esa energía calmada. Cascar dos huevos en un bol y batir con dos medidas de azúcar moreno. Añadir el yogur natural, la medida de aceite, una medida de harina de trigo, otra de trigo integral y una tercera de harina de maíz blanco. La levadura y. Una cucharadita de jengibre rallado y ralladura de limón. Un bizcocho clásico como el rock que practica Holly pero con ese toque personal que ella tan bien sabe darle.
If being me is easy from where you stand
Seeing is believing from where I am
Try being me if you think you can
You think I got it easy
Try being me
Walk a mile in my shoes
En casa no somos muy carniceros. Intento buscar formas novedosas de hacerla. Así es como dí con Shoogayaki. Se trata de marinar la carne, en este caso unos escalopines de ternera, en salsa de soja con jengibre rallado.
El jengibre debe ser fresco. Desgraciadamente no teníamos así que lo sustituí por uno en polvo. Mezclamos los dos ingredientes. Introducimos los filetes diez minutos. Los escurrimos y los hacemos a la plancha. Acompañamos con un arroz blanco cocido. Gochi soosama.
La mayoría de las cosas que descubrimos es por casualidad. Por accidente. Vas comprando cosas que no sabes qué son y que no sabes a qué saben. Y compras cosas que conoces pero no sabes en qué las vas a utilizar. Así tienes un armario lleno de productos exóticos y, en su mayor parte, inútiles.
En el último viaje a Madrid compré genjibre fresco en El Corte Inglés. No sé muy bien por qué. Lo he comprado otras veces y al final se me ha puesto malo y lo he tenido que tirar. Fue una compra por impulso. En el supermercando de El Corte Inglés hay un montón de productos irresistibles, pero carísimos. El jengibre solo valía un euro y algo. En un badulaque chino cerca de la Gran Vía, al que pasamos a comprar unos chupachuses, compré una pasta de arroz en láminas (rice cake) que se parecía a algo que vi en el programa de Narda.
Esta noche a los críos les tocaba pescado y Juli ha dicho que podíamos hacer una sopa de pescado. He empezado a buscar recetas de sopas japonesas. Quería hacer sopa de miso, pero no tenía el ingrediente principal, así que he tenido que improvisar. La cosa ha sido más o menos así:
En el cazo donde iba a hacer la sopa he salteado el pescado (una lenguadina, previamente cortada en tres trozos para que quepa en el cazo) con un poco de cebolleta. Lo he hecho muy poco, vuelta y vuelta a fuego vivo, y lo he dejado en un plato.
He echado un chorrete de aceite en el cazo que he usado antes y he sofrito el jengibre (cinco o seis laminitas muy finitas y picaditas) sin dejar que tomase color. He agregado agua y caldo de pescado, que casualmente, ya ves tú, tenía de los restos del sashimi del otro día. Al empezar a hervir he añadido el rice cake laminado y cortado por la mitad. Si no tenéis esto lo podéis sustituir por sepia. Ha hervido tres o cuatro minutos. Le añado unos tallarines royal (que tengo hace tiempo y no sé como se usan) que son muuuy finos y los hiervo un par de minutos. Apago el fuego y aparto el cazo.
Para presentar el plato he optado por unos cuencos de la vajilla oriental que tenemos, porque una sopa japonesa en plato como que no. Primero he echado los fideos y los he cubierto con el caldo. Es hora de rescatar el pescado medio crudo que teníamos reservado. Mientras ha hervido los tallarines y el rice cake hemos desespinado el pescado y hemos sacado los lomos. Ponemos tres o cuatro lomitos encima de los tallarines. Con el calor del caldo hirviendo se terminará de hacer.
Decoramos con alga nori en tiritas finas. He descubierto que es más facil si la cortamos con las tijeras y no con el cuchillo. Terminamos la presentación con media rodajita de limón, que queda muy bonita y va muy bien con el sabor del jengibre.