Soy un envidioso. Vi esta receta en amiloquemegustaescocinar, un blog me he descubierto hace poco y me encanta. Aprovechando que ahora las fresas están en su punto de madurez (y de precio) me decidí a hacerla.
Necesitaremos: 500 gr. de fresas, 400 gr. de azúcar blanquilla, medio limón y cinco cucharadas soperas de vinagre balsámico. Podemos añadirle más vinagre si nos gustan los sabores atrevidos, pues con esta cantidad apenas se nota. Y por primera vez… la videoreceta:
Me llamó la atención ver en la zona de congelados de mi supermercado habitual vieiras congeladas. Las había comido en casa de mi hermana, gratinadas, en la cena de navidad. Así que no me lo pensé. Me llevé dos a casa. El problema vino el día que me decidí a cocinarlas. No sabía qué hacer con ellas. Busqué en mis blogs de confianza, rebusqué en internet y al final hojeé mis libros de cocina. Se me iba la mañana y todavía no sabía qué hacer. Al final Nobu me dio la solución.
De su receta me quedé con lo esencial. La forma de hacerlas. Improvisé cambiando los ingredientes que no tenía. Abrimos las vieiras, las limpiamos bien y laminamos. Encima de cada lámina de vieira ponemos una rodajita de jengibre fresco y una lágrima de wasabi. Enmedio del plato ponemos medio pepino cortado fino y media zanahoria rallada. Alrededor las vieiras. Rociamos con el zumo de medio limón y terminamos con unas escamas de sal maldón. Hay que tener cuidado con el wasabi pues su sabor es tan intenso que anula al resto, por no hablar de lo que pica.
No me gusta el salmón a la plancha, ni al horno, ni en ninguna preparación. Sólo me gusta ahumado, marinado o crudo. Bueno, eso creía hasta ayer que hice éste salmón a la plancha.
Se cortan unos filetes de la cola. De unos cinco milímetros de grosor y se rocían con zumo de limón. Se deja un rato. Un rato pueden ser diez minutos. Mientras se pone a calentar la plancha. Cuando está muy caliente se echan unas gotas de aceite de oliva y se van haciendo los filetes. Hay que ser rápido porque deben quedar un poco crudos por dentro. Se sirven con unas escamas de sal maldón y chorrito de salsa de soja. Fácil, rápido y muy rico. ¡Ya me gusta el salmón a la plancha!
“Truly she is none other” es un disco ideal para escuchar una tarde ociosa de domingo. Ponerlo en el equipo de música de la cocina e ir preparando un bizcocho mientras Holly va desgranando sus canciones con esa energía calmada. Cascar dos huevos en un bol y batir con dos medidas de azúcar moreno. Añadir el yogur natural, la medida de aceite, una medida de harina de trigo, otra de trigo integral y una tercera de harina de maíz blanco. La levadura y. Una cucharadita de jengibre rallado y ralladura de limón. Un bizcocho clásico como el rock que practica Holly pero con ese toque personal que ella tan bien sabe darle.
If being me is easy from where you stand
Seeing is believing from where I am
Try being me if you think you can
You think I got it easy
Try being me
Walk a mile in my shoes
Visitando elbulli.com vi que vendían el libro de Ferrá Adriá y Caprabo. Es de esas cosas que no te las compras cuando las ves y luego te arrepientes. Lo vi en el Caprabo de Villarrobledo y nunca más lo había visto a pesar de haberlo buscado. Animado porque no cobraban gastos de envío lo compré. Creo que es una de mis primeras compras a través de internet sin contar las que hemos hecho en carrefour.es. Ayer hicimos salmón marinado, que es la única forma de comer salmón que nos gusta (bueno, ahumado también). Me acordé de la receta del sashimi de salmón del libro de Ferrá. Él lo hace con salmón crudo, pero es de sobra conocida mi incapacidad de seguir al pie de la letra una receta. Además, no teníamos salmón crudo. Troceas el salmón. Haces unas tiras de un dedo de ancho y luego las cortas por la mitad. Se colocan en un plato. Rallamos un poquito de piel de limón sobre el salmón. En una sartén ponemos zumo de limón, salsa de soja y aceite de oliva. Lo calentamos un poco. Removemos bien para ligar la salsa. Salseamos el salmón. Es un plato muy fácil, rápido y sano. El sabor del limón resulta delicioso.
La mayoría de las cosas que descubrimos es por casualidad. Por accidente. Vas comprando cosas que no sabes qué son y que no sabes a qué saben. Y compras cosas que conoces pero no sabes en qué las vas a utilizar. Así tienes un armario lleno de productos exóticos y, en su mayor parte, inútiles.
En el último viaje a Madrid compré genjibre fresco en El Corte Inglés. No sé muy bien por qué. Lo he comprado otras veces y al final se me ha puesto malo y lo he tenido que tirar. Fue una compra por impulso. En el supermercando de El Corte Inglés hay un montón de productos irresistibles, pero carísimos. El jengibre solo valía un euro y algo. En un badulaque chino cerca de la Gran Vía, al que pasamos a comprar unos chupachuses, compré una pasta de arroz en láminas (rice cake) que se parecía a algo que vi en el programa de Narda.
Esta noche a los críos les tocaba pescado y Juli ha dicho que podíamos hacer una sopa de pescado. He empezado a buscar recetas de sopas japonesas. Quería hacer sopa de miso, pero no tenía el ingrediente principal, así que he tenido que improvisar. La cosa ha sido más o menos así:
En el cazo donde iba a hacer la sopa he salteado el pescado (una lenguadina, previamente cortada en tres trozos para que quepa en el cazo) con un poco de cebolleta. Lo he hecho muy poco, vuelta y vuelta a fuego vivo, y lo he dejado en un plato.
He echado un chorrete de aceite en el cazo que he usado antes y he sofrito el jengibre (cinco o seis laminitas muy finitas y picaditas) sin dejar que tomase color. He agregado agua y caldo de pescado, que casualmente, ya ves tú, tenía de los restos del sashimi del otro día. Al empezar a hervir he añadido el rice cake laminado y cortado por la mitad. Si no tenéis esto lo podéis sustituir por sepia. Ha hervido tres o cuatro minutos. Le añado unos tallarines royal (que tengo hace tiempo y no sé como se usan) que son muuuy finos y los hiervo un par de minutos. Apago el fuego y aparto el cazo.
Para presentar el plato he optado por unos cuencos de la vajilla oriental que tenemos, porque una sopa japonesa en plato como que no. Primero he echado los fideos y los he cubierto con el caldo. Es hora de rescatar el pescado medio crudo que teníamos reservado. Mientras ha hervido los tallarines y el rice cake hemos desespinado el pescado y hemos sacado los lomos. Ponemos tres o cuatro lomitos encima de los tallarines. Con el calor del caldo hirviendo se terminará de hacer.
Decoramos con alga nori en tiritas finas. He descubierto que es más facil si la cortamos con las tijeras y no con el cuchillo. Terminamos la presentación con media rodajita de limón, que queda muy bonita y va muy bien con el sabor del jengibre.
Esta receta no es mía, me la dijo Cristi, pero la anoto para que no se me olvide. Aguacate, tomate, cebolleta, pimiento, limón (el zumo), aceite, sal y pimienta.
Pelas el aguacate, lo troceas y lo haces puré con un tenedor. Picas finito el tomate, la cebolleta y el pimiento. Mezclas todo y le añades el zumo del limón, el aceite, la sal y la pimienta.
Con doritos blancos (dippas) está muy bueno, aunque también se puede tomar con patatas fritas o pan tostado.