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Para que no os pase como a mí en muchas ocasiones. Antes de empezar a cocinar necesitaréis tener en casa: 250 gr. de gambón, 500 gr. de merluza, 15 placas de canelones, azafrán, caldo de gambón y merluza, cebolla, martini, pimentón, mantequilla y harina.

Empezamos cociendo los canelones durante 10 minutos en abundante agua. Una vez estén los sacamos con cuidado de que no se rompan y los ponemos sobre un paño.

Canelones de merluza y gambón

Pelamos el gambón y troceamos las colas. En una cacerola salteamos las cabezas y las cáscaras del gambón con un chorrete de aceite de oliva. Añadimos la cola, las espinas de la merluza y agua para hacer el caldo de pescado.
Troceamos la cola de merluza y la hacemos a la plancha. Mejor que quede poco hecha. Se reserva. En la misma sartén que hemos utilizado sofreímos la cebolla (pequeña y morada) a fuego lento. Cuando esté dorada y blandita echamos gambón y subimos el fuego. Luego añadimos la merluza desespinada y desmenuzada, unas hebras de azafrán y un chorrete de martini. Salteamos y reservamos. Cuando se enfríe un poco podemos empezar a rellenar los canelones.

Canelones de merluza y gambón

Mientras se enfría el relleno vamos a hacer la velouté. Ponemos mantequilla (tres “cuchilladas”) en un cazo a fuego bajo, al mínimo, cuando se haya derretido completamente añadimos dos cucharadas de harina. Desleímos y dejamos que se dore. Vamos añadiendo poco a poco el caldo de pescado y gambón (unos 400 ml.) hasta que tenga una consistencia de natillas espesas. Para que quede más fina podemos pasarla por la batidora.
Ya falta poco. En una fuente ponemos una capa de tomate frito casero, los canelones y encima la velouté. Gratinamos con unos montoncitos de mantequilla. Y nos preparamos para degustar el plato improvisado más delicioso que he hecho nunca. Una receta capaz de conquistar al mismísimo Anton Ego.

Canelones de merluza y gambón

Mi madre prepara esta receta cuando vamos a Madrid. Como la mayoría de las madres es una gran conocedora de la cocina y sus ingredientes. Incluso en sus años mozos trabajó de cocinera en casa de una adinerada señora alemana. De ella he heredado el gusto de cuidar a los tuyos. Mimarlos con la comida.

Merluza Paquita


La receta es sencilla.  Bueno, mi madre, Paquita, se complica un poco más. Ella compra las almendras crudas y las fríe en casa. Yo usé almendras tostadas. De esas que vienen con la piel y se pelan fácilmente.

Vamos a necesitar una merluza de un kilo (que a unos melindres como nosotros cuatro nos sobró), patatas suficientes para cubrir el fondo de la bandeja, un par de ajos, un puñado de almendras y perejil.

Pelamos las patatas y las freímos como si fueran para tortilla (que no estén muy hechas, pues luego en el horno terminarán de hacerse). Mientras majamos los ajos con el perejil y las almendras. Una vez que esté bien triturado le echamos dos o tres cucharadas soperas de pan rallado y mezclamos bien.

En la bandeja del horno ponemos primero las patatas fritas. Sobre éstas la merluza abierta, desespinada y salpimentada. Terminamos cubriendo con el majado que hemos preparado en el mortero. Echamos un chorrete de aceite de oliva y metemos al horno unos diez o quince minutos a 180-200 grados. O hasta que se doren las almendras y el pescado quede hecho por dentro. No dejéis de hacerlo. Las recetas de las madres son un acierto seguro.

Vale, así dicho no parece gran cosa. Cada vez tiendo a hacer las cosas más sencillas. Lo importante son los ingredientes. Si un pescado está fresco no te tienes que preocupar de nada más.

Tenemos una cola de merluza desespinada y ocho langostinos crudos. Con los restos de merluza (espina y cabeza) y las cáscaras de los langostinos hacemos un caldito. En una sartén pequeña salteamos las cabezas de los langostinos con un chorrete de aceite. Vuelta y vuelta. Nos protegemos el índice y el pulgar con papel de aluminio y les sacamos toda la esencia. Tamizamos este jugo y ponemos a punto de sal y aceite. Lo reservamos.

Merluza a la plancha

Mientras se hace la merluza a la plancha salteamos los langostinos, aderezados con un poquito de nuez moscada molida. Es muy importante que quede todo en su punto. Me gusta dejarlo, si acaso, ligeramente crudo por dentro. A la hora de servir (medio lomo de merluza planchado, regado con la esencia de langostinos y acompañado por los cuerpos de éstos) el plato quedó un poco huérfano. Faltaban unas verduritas salteadas. La mañana ya no daba más de sí.

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