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Alguna de las veces que hemos ido a ver a nuestros amigos que viven en Murcia nos han hecho caldero. Un plato de arroz y pescado, fácil de preparar pero muy rico. También lo hemos probado en La Tana, el restaurante del padre de las Hello Cuca.

Vamos a necesitar una dorada abierta y sin espinas, un tomate maduro, dos dientes de ajo, 200 gr. de arroz y un par de cucharaditas de pimentón del bueno.  ¡Ah! y caldo de pescado. Lo podemos preparar con lo que desechamos de la dorada o tenerlo ya preparado de antemano.

Caldero

En la cacerola donde vayamos a hacer el arroz echamos un chorrete de aceite de oliva y ponemos a calentar. Ahí hacemos, vuelta y vuelta, los lomos de pescado. Una vez hechos reservamos. Añadimos más aceite si es necesario y doramos los ajos que habremos cortado bien pequeño (yo lo suelo rallar). Cuando esté listo añadimos el pimentón y lo sofreímos. Sólo un par de vueltas para que no coja mal saber. Ahora es el turno del tomate, que habremos rallado. Lo mareamos un poco y añadimos el arroz. Después de muchos desvelos y disgustos he llegado a la cantidad justa para nosotros. 50 gramos por persona. Ponemos a hervir el arroz con el caldo de pescado (hará falta casi un litro). Éste no es un arroz seco, si no más bien caldoso. Lo servimos con el pescado y una cucharadita de alioli. Probadlo, ya veréis qué facil y rico queda.

En casa, aunque a veces pueda parecer lo contrario, no solo comemos chuminadas. También hacemos cocidos madrileños, paellas y asados de cordero. Hace unos días preparamos unas judías blancas con costillas.

Los ingredientes

Empleamos los siguientes ingredientes: 300 gr. de judías blancas, una bandeja de costillas carnosas de cerdo (500 gr. aprox.), un chorizo, una morcilla, un trozo de panceta, una punta de jamón serrano, media cebolla, unos ajos, unas cucharaditas de pimentón dulce, unas hojitas de laurel y mucho amor.

Asustando las judías Sofriendo la cebolla, el chorizo y la panceta

Freímos las costillas que luego deshuesaremos. Mientras, asustamos a las judías poniéndolas a hervir en agua fría. Al levantar el primer hervor las apartamos, escurrimos y reservamos. Ahora toca sofreír la cebolla, los ajos, el chorizo y la panceta. Cuando ya están listos añadimos un par de cucharaditas de pimentón. Damos un par de vueltas para que coja color pero con mucho cuidado de que no se queme. Añadimos la judías, removemos y las cubrimos con agua. Es el momento de meter en la olla la punta de jamón y las costillas deshuesadas.

Remojando todo

Las cocemos con mimo a fuego lento. Las prisas y el estrés no tienen cabida en la cocina. Estuvieron cerca de dos horas pero varía en función de las judías, el tipo de agua y el gusto de cada uno. Cuando falta un rato para que estén en su punto se añade la morcilla para que se cocine pero no se deshaga.

Judias blancas con costillas


Estaban buenísimas. Con su choricito, sus costillitas, su caldito espeso… Por cierto si os queda un poco claro, apartáis unas judías, las pasáis por la batidora e incorporáis el puré. Hacedlo poco a poco y tantas veces como sea necesario hasta conseguir la textura adecuada. Qué buenas y qué gusto da hacer comida de más para guardar en el congelador y sacarla a mitad de semana.

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