El pueblo se está internacionalizando. Después del veterano restaurante chino ha llegado un kebab. Es un sitio pequeño y modesto, con una decoración rallando lo kistch. Paredes rosa chicle, una estampita enmarcada de la virgen maría con el niño jesús en el pesebre, un espejo en el que han pintado a mano la palabra “bien·venido”… Todo esto no hace más darle encanto y diferenciarlo de los cientos de establecimientos franquiciados.

Kebab Amigo

Bueno, pues estaba delicioso. Probamos el de pollo y el de ternera (la carta empieza y termina ahí). Grandes y bien rellenos. Riquísimos. No solo eran baratos, sino que además nos invitaron a las bebidas. Muy recomendable.