Lentejas thai

Hay cosas que permanecen aparentemente inmutables a pesar del paso del tiempo. Tu forma de hacer la tortilla de patatas, lo mal que te salen los arroces, las pocas ganas de preparar croquetas o la receta de las lentejas. Todo puede cambiar en un momento si te topas con el libro adecuado. Plenty More es ese libro, y Yotam Ottolenghi es el responsable de estas lentejas thai. Picantes, ácidas, cremosas… A mí me han conquistado aunque acabé sudando por culpa del curry. Si eres un amante de la capsaicina puedes, tranquilamente, aumentar la cantidad de pasta de curry al doble. Si eres MUY dengue ponle la mitad. Para mí una cucharada sopera es una buena cantidad.

Ingredientes: Medio puerro, aceite de sésamo, 1 cucharada sopera de pasta de curry rojo, la piel de media lima, 400 g leche de coco, 1,5 cucharada sopera de zumo de lima, 2 cucharadas soperas de salsa de soja, 2 cucharaditas (teaspoons) de cilantro molido, 300 g de lentejas estofadas.

Primero ponemos a guisar las lentejas. A mí me gusta ponerlas en remojo el día antes.  En una olla con un chorreón de aceite se sofríe  media cebolla (en mi caso entera, para poder retirarla fácilmente), un par de hojas de laurel y una cucharada de pimentón ahumado). Se añade agua y se dejan a fuego lento hasta que estén tiernas. Las puedes enriquecer añadiendo media zanahoria y un trozo de nabo cortados en cuadraditos pequeños -brunoise fina, que le dicen-.

Mientras tanto en otra olla pochamos el puerro, cortado en juliana, con aceite de sésamo. Cuando ya está casi transparente incorporamos la pasta de curry rojo y la piel, en tiras, de media lima. Salteamos un poquito. Añadimos los ingredientes líquidos -leche de coco, zumo de lima, salsa de soja- y el cilantro molido. Lo dejamos que haga chupchup y lo apartamos. Dejamos que infusione la piel de lima unos minutos y la retiramos. Cogemos la batidora de brazo y homogeneizamos. Reservamos.

Cuando estén cocidas las lentejas ve incorporándolas a la salsa que hemos preparado. Con las cantidades que te doy para mí queda una buena proporción. Si vas poco a poco puedes dejarla a tu gusto. Una vez emplatadas añade un chorrete de aceite de sésamo y un poquito de piel de lima rallada. Con un buen pan se disfrutan el doble.

  • Si tus hijos te preguntan por qué vas a preparar lentejas cuando van tus amigos a comer y no haces algo “más molón”, ignóralos. Estas lentejas son un acierto seguro. 😉