Siempre que vamos a la biblioteca me gusta mirar los libros de cocina. No tienen gran cosa, así que suelo llevarme alguno de la colección “Cocina país a país”, los que vendían con el periódico El País. Nosotros nos compramos unos pocos que nos parecían más interesantes. Japón (cómo no), China, Argentina, Francia… Y es que ya tenemos el libro de cocina mundial definitivo: “El libro de las cocinas del mundo”, de la editorial Integral, que nos regaló Patricia.

La receta es tan fácil como resultona. Necesitamos mozzarella, pan (lo ideal es un pan sobado o candeal), anchoas, leche y harina. Cortamos la mozzarella en lonchas de un centímetro más o menos. Cortamos unas rebanadas de pan del mismo grosor y anchura que tenga el queso para que quede un emparedado perfecto. Pasamos las rebanadas de pan por la leche. No deben empaparse mucho. Las dejamos escurrir. Ponemos una rebanada de pan, una de mozzarella, una anchoa y tapamos con otra rebanada. Pasamos el emparedado por harina y lo freímos en abundante aceite caliente. Está buenísimo. Además al calentarse el queso en la sarten este se sale un poquito y se fríe quedando un borde crujiente. Comedlos en seguido para que no se enfríen. Sirve como aperitivo, cena y casi como una comida completa (para los que no sean muy comilones) ya que llena bastante.