Para celebrar la nochevieja decidimos hacer una cena de acción de gracias. No nos apetecía nada hacer una cena típica y siempre nos ha hecho gracia ese día. Así que preparamos unos patés para picar, dulce de berenjena con idiazabal, pavita rellena y tarta de calabaza.

Pavita rellena

Cuando rellenamos la pavita hay que tener en cuenta que luego el relleno puja. Mejor no apretarlo mucho, si no luego rebosa. Se limpia el pavo, se unta con mantequilla y se salpimenta. Lo rellenamos con miga de pan remojada en leche (previamente salteada en una sartén con un chorrete de aceite), manzana, cebolla y puerro. Lo tuve en el horno un poco menos de dos horas (recomiendan hacerlo treinta minutos por kilo de pavo) y salió muy jugoso. Lo fui salseando con caldo de pollo y cerveza. Para finalizar lo doré con coca cola y miel. Lo servimos con salsa de arándanos (mermelada de arándanos diluida con un poco de agua y un chorrete de mistela). Para acompañar tomamos un vino Lambrusco de Modena que me estuvo muy bueno aunque he de reconocer que tras el primer vaso mi juicio crítico se vio seriamente mermado.

Lambrusco de Modena

De postre hicimos tarta de calabaza con nata montada y nueces. Facil y muy buena. Después de cenar para dar la bienvenida al nuevo año brindamos con una copita de cava. ¡Feliz año a todos!

Tarta de calabaza