Al final me animé a hacer pan con la harina que compré en el Lidl. A pesar de mi temor inicial todo salió bien. Solo hay que seguir las instrucciones del paquete. Pesar, echar agua, amasar y dejar reposar. Una vez que ha fermentado se vuelve a amasar y se hornea. ¡Qué pan más bueno! Tenía un montón de pipas. Habrá que probar el resto de harinas que había.

Pan casero