Queríamos preparar una cena ligera. Venían unos amigos a cenar la víspera de nochevieja y no era plan. Así que preparamos un postre rico y que no llenase mucho. Con antelación asamos unas castañas y las reservamos en el horno para que conservasen el calor. Cogemos un plato grande y bonito. Lo dividimos mentalmente en dos. En una parte ponemos dos cucharadas soperas de yogur griego. Lo espolvoreamos con azúcar de caña. En la otra parte ponemos dos cucharadas soperas de helado de dulce de leche. En el centro colocamos tres castañas asadas (peladas). La castaña y el yogur combinan de miedo. El helado le da el toque de dulzor. Además jugamos con las diferentes temperaturas de cada uno de los ingredientes.