Puré de verduras que te mueres


Esta es una de esas recetas redondas que le gusta a todo el mundo, es fácil hacer y además es ligera. Admite múltiples variantes en función de las verduras que tengas en casa. Las habituales son guisantes, brocoli, calabacín, patata, puerro, espinacas… básicamente cualquier cosa verde. Las cantidades aproximadas son: una pieza de brocoli (de la que solo usaremos los moñitos), un calabacín, tres patatas pequeñas (o dos medianas, o una grandota), medio puerro, un puñado de guisantes (yo siempre uso congelados) y otro de espinacas. Lo cocemos todo hasta que la patata esté blanda. Escurrimos y reservamos el caldo. Cogemos la batidora y empezamos a hacer el puré. Vamos añadiendo caldo según haga falta. A mí me gusta que tenga una textura cremosa y fluida, bastante sólida. Cuando esté a vuestro gusto le añadimos orégano, menta, eneldo y hierbabuena. Se le puede poner estas u otras, cada cual a su gusto. Batimos un poco más para incorporar las hierbas. Ponemos a punto de sal, echamos un chorrete de aceite de oliva virgen y volvemos a batir.

Preparamos los platos. Decoramos con pipas peladas y un chorrete de aceite de oliva. Para los mayores (a Pablo y Marina no les gusta el sésamo) podemos añadir un poquito de sésamo y unas gotitas de vinagre de modena. Salen cuatro plato generosos. Por lo general nos sobra y aprovechamos para congelarlo, que siempre da gusto tener algo rico que te pueda sacar de un apuro.

A Pablo le encanta este puré que dice que está que te mueres…

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2 Comentarios

  1. Ummm, qué buena pinta tiene esto. Voy a probarlo hoy mismo

  2. Dr. Muerte

    Fácil, rico y sano. Además lo puedes adaptar a tus gustos.

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