Este fin de semana he estado en Madrid. El sábado salimos a cenar y como no teníamos ganas de complicarnos (ni de gastarnos los cuartos) nos metimos en el Rodilla que hay debajo de la casa de mis padres.

Hacía tiempo que no pasaba y descubrí que había suculentas novedades. Probé tres nuevos sandwiches: “Hilada de jamón y mousse de higos”, “Gulas con queso” y “Atún, queso, nueces y oporto”. Me gustó especialmente la mousse de higos, ligeramente dulce, contrapunto del jamón. El de gulas sabía demasiado a ajo, anulando a los demás ingredientes. Los tres estaban hechos con pan de molde blando con semillas de amapolas. Masticar las semillas tiene un efecto relajante que me encanta.